SINOPSIS:
El padre O'Malley acaba de llegar a su nuevo destino como sacerdote del colegio
de monjas y la parroquia de Santa María, en un barrio humilde de Nueva York. Pronto
se verá enredado en los problemas del barrio y de los alumnos, lo que le lleva
a formar un coro para sacar a los chicos de la calle. La vida del colegio le lleva
a estrechar la relación con la hermana Benedicta, superiora del convento y directora
del colegio, y a participar de las ilusiones de la congregación: que un millonario
done un moderno edificio cercano como nueva sede del vetusto colegio.
COMENTARIO:
No es posible contar el argumento de una película de McCarey sin que quien escucha
no se eche a temblar. Y esta no es un caso aparte: niños, curas y monjas mezclados,
el típico coro parroquial, una historia terriblemente mala. Sin embargo, de allí
sacaba películas redondas, montones de escenas memorables, unos personajes que
nos acompañarán el resto de nuestras vidas, el grado de emoción más alto al que
se puede llegar en un cine, obras maestras en definitiva.
Las campanas de Santa María fue la continuación de Siguiendo mi camino (Going
My Way, Leo McCarey, 1944), película que se realizó a raíz de las presiones que
la Iglesia Católica estadounidense hizo sobre el banco que manejaba sus cuentas,
para que influyera en algunos estudios de Hollywood donde la entidad tenía también
intereses, de manera que se rodasen películas "católicas".
Tras el éxito de la primera (arrasó en EE.UU, y durante años estuvo tercera en
el ranking de películas más vistas en este país), se realizó una segunda entrega
que sólo mantenía al personaje principal, el padre O'Malley, un cura joven que
había sido cantante y que se podía considerar 'moderno' en aquella época preconciliar.
Las campanas de Santa María volvió a arrasar, se mantuvo sexta en el ranking de
las más vistas de la historia de los EE.UU y llegó a convertirse en un símbolo
tal de la bondad y de los 'buenos sentimientos', que cuando en ¡Qué bello es vivir!
George Bailey recupera su identidad, uno de los prostíbulos de Pottersville se
ha convertido en un cine de Bedford Falls que exhibe las campanas de Santa María.
Una de las escenas más famosas de la película, asombrosa por su absoluta falta
de apoyos y su espontaneidad, es precisamente aquella en que unos niños de unos
seis años ensayan la obra de Navidad en el teatrillo vacío, tan sólo ocupado por
un asombrado padre O'Malley y una risueña hermana Benedicta, mientras los hijos
hacen y deshacen la historia a su antojo.
Y para qué hablar del gato y el sombrero, de las conversaciones entre las monjas
y el millonario cascarrabias, de las clases de boxeo impartidas por la hermana
Benedicta o la despedida final de los dos protagonistas. Insuperables. José Luis
García, quien consideraba esta película como "la historia de amor entre un cura
y una monja", se inspiró por completo en Las campanas de Santa María y en el cine
de McCarey para rodar su "Canción de cuna". |
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| Título Original |
The Bells of St. Mary's |
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| Nacionalidad |
EE.UU
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| Año |
1945
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| Director |
Leo McCarey
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| Productor |
Leo
McCarey |
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| Guión |
Dudley
Nichols |
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| Intérpretes |
Bing
Crosby (Padre Chuck O'Malley) Ingrid Bergman (Hermana Benedicta) Henry Travers
(Horace P. Bogardus) William Gargan (Padre de Patsy) Ruth Donnelly (Hermana Michael)
Joan Carroll (Patricia "Patsy" Gallagher) Martha Sleeper (Mrs. Gallagher, madre
de Patsy) Rhys Williams (Dr. McKay) Dickie Tyler (Eddie) Una O'Connor (Mrs. Breen)
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