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Lunes, 02 de Junio de 2008

¿Cambiaste tu identidad por él?

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Cambiaste tu ropero entero por él y hasta amoldaste tu carácter para no pelear. ¡Ojo! Que podrías estar perdiendo tu identidad.

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Si sientes de pronto que eres capaz de hacer lo que sea con tal de darle en el gusto al otro e incluso pasar por encima de tus propios principios, tienes que estar alerta.

¿Cuáles son los límites entre compartir con el otro y ceder al punto de perder nuestra propia identidad?
Según explica la sicóloga Pamela Verdugo este tipo de situaciones son muy comunes al iniciar una relación de pareja.

Sin embargo, tras un tiempo, suele llegar el sentimiento de “diferenciación”. Esto consiste en entender que hay dos personas involucradas en una relación, y que no es necesario que sean idénticas, que es normal que existan diferencias, distintos gustos.

Pero en algunos casos, por un tema de inseguridad, se termina perdiendo la identidad. Acá te damos las señales.

¿Quién soy?
La primera señal de pérdida de identidad no comienza cuando una está en pareja, sino mucho antes que eso. Cuando estamos con otra persona es fácil echarle la culpa al otro por la pérdida de nuestra identidad, pero en realidad eso nos sucedió porque nunca tuvimos claro quiénes éramos desde un inicio.

¡Lo que sea!
Si sientes de pronto que eres capaz de hacer lo que sea con tal de darle en el gusto al otro e incluso pasar por encima de tus propios principios, tienes que estar alerta.

Temes que te deje de querer simplemente porque hay cosas que no te gustan hacer. Pero la verdad es que ¡eso no tiene nada de malo!

¡Quédate conmigo!
Todos tenemos límites. Y efectivamente hay cosas que una es incapaz de aguantar. Sin embargo cuando comenzamos a olvidar quiénes somos, hacemos oídos sordos de lo que nos dice nuestra propia conciencia, todo con tal de que él no se vaya para ningún lado.

Auto censura
Es absolutamente normal que aún amando a una persona, una no concuerde en muchas cosas con él. Pero a veces el temor de que nos abandonen es tan grande, que callamos lo que opinamos, por miedo a lo que el otro vaya a pensar.

Sin necesidades
Cuando comenzamos a perder identidad solemos incluso callar nuestras necesidades. Un clásico ejemplo de esto es cuando una quisiera que nuestra pareja dejara de tener contacto con su ex, porque eso nos provoca tremendos celos y nos crea inseguridad. No obstante, callamos, por miedo a su reacción e incluso muchas veces actuamos como si no nos importara.

Alta tensión
Otra señal clave que estamos perdiendo nuestra identidad es cuando tenemos sentimientos de enojo y molestia del tipo “antes salía mucho con mis amigos y hoy ya no lo hago por ti”. Si es así es porque estás sintiendo que has sacrificado cosas de ti misma por el otro.

Look a su pinta
Un caso extremo de pérdida de identidad se da cuando una es capaz de cambiar la forma de vestirse, tan sólo porque él te dijo que te verías mejor con tal o cual prenda. Lo mismo con el pelo.

Mismos lugares
Si estás despiertas un día y te preguntas cuáles son los lugares que te gusta visitar y sólo respondes aquellos que a él le gustan. ¡Pon atención!

Sólo sus amigos
Una quiere caer bien en los círculos sociales del otro. Por eso, una le pone ganas cada vez que sales con tu pareja y sus amigos y amigas. Y está bien, pero hay que tener mucho cuidado con no descuidar las amistades propias.

El apéndice
En un caso extremo de pérdida de identidad, solemos amoldar nuestro carácter al de él. Vale decir, si él es mas bien frío, y nos damos cuenta que nuestros besos le incomodan, de manera inmediata nos amoldamos a su personalidad y nos olvidamos de ser cariñosa.

Terra Networks S.A.

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