Lunes, 02 de Junio de 2008
Perfil de un violador
Son hombres jóvenes con educación y la mayoría de las veces, con un prontuario limpio. Muchos son casados y es probable que todas las noches les den un beso a sus hijos antes de irse a dormir...justo antes de salir a atacar a una mujer.
A este personaje del ‘violador’ se lo asocia a la gente de la calle, a bandidos, delincuentes y, muy por el contrario, son tipos bien vestidos, padres de familia y de muy buena situación económica, buenos trabajos, eso es lo que se maneja estadísticamente.
Atacar sexualmente a una mujer puede ser catalogado como un acto psicópata, sin embargo, no siempre es así. Según un estudio, llevado a cabo sobre la base de 60 entrevistas realizadas a imputados de delitos sexuales en Argentina, el perfil social del violador está lejos de ser el del depravado, enfermo mental y aislado social que muchas veces tenemos en mente.
Según esta investigación, el 80% de los detenidos no tenía ningún antecedente por robo, estafa u homicidio, el 62% nunca se alcoholizó y el 85% jamás consumió drogas. Se trata de hombres jóvenes (generalmente entre los 21 y los 35 años), padres de familia, usualmente con estudios y trabajo estable, así son estos sujetos enjuiciados por horribles abusos contra mujeres que, sin embargo, aparentan una vida de lo más normal.
Para la psicóloga chilena Lorena Ferrando, académica de la Universidad Diego Portales, “el violador no presenta ninguna característica que tú puedas decir ‘este gallo tiene toda la pinta’. No, es algo interno”.
“A este personaje del ‘violador’ se lo asocia a la gente de la calle, a bandidos, delincuentes y, muy por el contrario, son tipos bien vestidos, padres de familia y de muy buena situación económica, buenos trabajos, eso es lo que se maneja estadísticamente. Y, generalmente, cuando esto sale a la luz la familia no tiene idea, jamás se ha dado cuenta de nada” acota la psicóloga.
Historias violentas
Según la investigación llevada a cabo en Argentina, los detenidos entrevistados tenían un patrón común: haber sufrido maltrato infantil. Por ejemplo, un 72% declaró haber presenciado violencia y un 87% haber sido sometido a abusos físicos, emocionales y sexuales entre los 6 y los 14 años.
Son hombres que fueron agredidos desde muy pequeños, que aprendieron a crecer en ese ambiente de violencia y odio, donde el más fuerte era el que imponía sus términos y sometía al resto.
Patrones que ellos, a su vez, repiten con sus víctimas, donde lo que importa no es el placer sexual, sino el deseo de dominar. “Para el violador en serie no hay un placer detrás, sino solamente el deseo de someter a la víctima, reducirla, sentir ese poder” recalca Lorena Ferrando.
Los agresores sexuales suelen estar conscientes del daño que hacen y, peor aún, cualquier tipo de tratamiento que se intente con ellos tiene grandes posibilidades de fracasar, pues la gran mayoría no tiene sentimiento de culpa alguna.
+¿Qué hacer para evitar ser agredida sexualmente?
Las mujeres con el pelo largo son uno de sus blancos predilectos. Si vuelves tarde a tu casa o si está muy solitario el camino de regreso, procura ocultarlo debajo de la ropa.
Otro aspecto a considerar es la ropa. Si considera que te la puede sacar fácilmente, será un plus para el violador.
Suelen atacar entre las 5 y 8 de la mañana y después de las 11 de la noche. Procura andar acompañada y por lugares iluminados.
Trata de evitar cualquier sitio baldío en tu ruta, sobre todo si vas a pie.
Cuidado con la defensa física porque puede ser un arma de doble filo: se aconseja intentarla sólo si crees que tienes posibilidades de escapar o reducir al violador. De lo contrario, te expones a que te haga más daño.
En el caso de que estés en condiciones de pegarle (ojalá con algo) intenta hacerlo directamente a sus ojos y sus testículos.
Gritar puede ser una buena forma de repeler una agresión, pero ¡ojo! no grites ‘socorro’ o ‘ayuda’, sino ‘fuego’. Es una forma mucho más eficaz de conseguir que te ayuden.
También puede darse el caso, bastante frecuente, de que el agresor sea un pariente cercano o un conocido. En esa circunstancia la principal recomendación es aprender a decir que ‘no’.
Cualquier proposición que te resulte sospechosa o, simplemente, si no quieres acompañar a alguien que te lo está pidiendo, lo mejor es siempre decir que no, mantenerse firme en la posición y no ceder.
Si, lamentablemente, sabes de alguien que ha sufrido alguna agresión sexual o te ha pasado a ti no dudes en denunciar. Así evitarás que te vuelva a suceder a ti o a otras mujeres.
Terra Networks S.A.