El ser humano siempre ha buscado el método para que cuerpo y alma logren sincronizarse, estableciendo una armonía vital, producida por la energía que une ambos campos. Para que esta armonía sea pura e incremente la felicidad, estos campos deben estar nivelados y sanados. Para ello nada mejor que el Reiki, un sistema de armonización natural que ayuda al ser humano a encontrar la paz con la ayuda del universo.
El Reiki utiliza las manos como canal y a través de ellas transmite esta energía vital, sin importar el espacio, el tiempo y la naturaleza del ser vivo.
En el Reiki existen tres niveles: el primero nos muestra el origen y principios del sistema, explicando de manera sencilla el tratamiento, tanto para uno como para terceros, lo que incluyen a plantas y animales. El segundo nivel no solo se dedica a armonizar los cuerpos, también lo hace con las emociones y la mente e incluso se incentiva la práctica del Reiki con seres del pasado y el futuro. El tercer nivel funciona como una maestría, mostrando técnicas para la protección y el tratamiento de enfermedades.
En suma el Reiki es una terapia, pero también un camino espiritual, y en ningún caso un reemplazo a un tratamiento médico, aunque puede ser de mucha ayuda si se usa de manera complementaria.