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Escuela de paracaidismo: Un deporte extremo a más de 7000 pies de altura




Escuela de paracaidismo I

En pleno vuelo, momentos antes de saltar en Tacna como parte de un curso de paracaidismo.  Foto:  AAPAL. Salto tandem, una modalidad para inexpertos.  Foto:  AAPAL. Estudiando la maniobras antes de realizar un salto de caída libre en Pucallpa.  Foto:  AAPAL. Avioneta utilizada para los saltos básicos y de caída libre.  Foto:  AAPAL.

No hay tiempo para dudar. Saltas o saltas.  Foto:  AAPAL.  El salto tandem no distingue edades.  Foto:  AAPAL. Salto previo a Navidad.  Foto:  AAPAL. Salto en Republica Dominicana.  Foto:  AAPAL.

Plataforma de 14 metros empeada en el curso de paracaidismo.  Foto:  AAPAL. Torre de aprendizaje en la 1ra Brigada de Fuerzas Especiales, en Chorrillos.  Foto:  AAPAL. Un buen aterrizaje depende del control del paracaídas.  Foto:  AAPAL. ver todas las fotos de Escuela de paracaidismo: Un deporte extremo a más de 7000 pies de altura

Escuela de paracaidismo II

Paracaidistas a bordo de un Hércules antes de saltar. Foto: AAPAL Increíble toma con un gran angular. Foto: AAPAL Estudiando las maniobras para el reto Latinoamericano de paracaidismo. Foto: AAPAL Llevando a cabo un salto más. Foto: AAPAL

Luz verde indica que es momento de saltar. Foto: AAPAL Saltos de caída libre a más de 10 000 pies de altura. Foto: AAPAL Cuatro paracaidistas disfrutan de la espectacular vista sobre cielo brasileño. Foto: AAPAL Reto Latinoamericano en plena ejecución. Foto: AAPAL

Camarógrafo aéreo se las ingenia para captar las mejores tomas. Foto: AAPAL Perú en lo alto. Foto: AAPAL Vista desde el avión. Foto: AAPAL Aterrizaje masivo. Foto: AAPAL

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Hecho en Terra

Escuela de paracaidismo: Un deporte extremo a más de 7000 pies de altura



Es una mañana ventosa y soleada, propia de un verano que se avecina. Un grupo de carros a manera de caravana llega a las instalaciones de la 1ra Brigada de Fuerzas Especiales del Ejército. Los militares que están de guardia, custodiando la puerta principal del complejo, no dudan en abrir rápidamente las dos gigantescas rejas que separan la calle de la entrada principal de la base militar, un gigantesco complejo castrense, en pleno corazón de Chorrillos. La imponente estructura comprende distintas unidades. Una de ellas es la escuela de Paracaidismo del Ejército, fundada en 1959 por siete oficiales, uno de ellos, el entonces Teniente del Ejército peruano Jorge del Pozo. Para el año 2009, del Pozo, actual Comandante en Retiro, ha sido testigo de la formación de más de 90 000 paracaidistas, entre militares y civiles.

Esa mañana, Alberto Argote Cárdenas, presidente de la Asociación Aerodeportiva de Paracaidistas de Lima AAPAL, instructor, maestro de salto, piloto tandem y camarógrafo aéreo, ingresa a las instalaciones de la escuela de Paracaidismo del Ejército junto con una comitiva de miembros de la veterana escuela fundada en 1976 y adictos a la adrenalina para realizar un salto más, como lo viene haciendo desde hace quince años. Cerca de las once de la mañana, los efectivos que se encuentran en las inmediaciones de la zona de aterrizaje del cuartel trabajan apresuradamente para dejar todo listo para el 4 de noviembre, día que se cumplieron 50 años de la fundación de la escuela de paracaidistas. Sin embargo, ante la mirada atónita de los militares que trabajan de manera incansable, Argote y cerca de cinco paracaidistas civiles preparan rápidamente sus equipos para lanzarse desde un avión Piper a 7000 pies de altura. Un paracaídas principal, uno de reserva, cronómetro, altímetro y un casco, son parte del equipo que todo amante a las caídas libres debe tener si es que quiere aterrizar sano y salvo.


“El paracaidismo que nosotros realizamos comprende los saltos de caída libre y el salto básico que está formado por siete saltos y que los practicamos durante la temporada de verano, cuando la visibilidad es plena”


Y es que el paracaidismo civil, a diferencia del militar, solo emplea las modalidades del salto de caída libre y salto básico. La caída libre es una técnica que se ejecuta entre 7000 a 10 000 pies de altura para realizar una serie de maniobras y figuras humanas mientras se cae a cuatro metros por segundo y durante un minuto aproximadamente, tiempo límite antes de que se abra el paracaídas y se toque tierra. La otra modalidad, igual de extrema, es el salto básico, que se hace a 1200 pies de altura, donde el velamen se abre de forma inmediata.


Por su parte, los militares, a parte del la caída libre y el salto básico, practican el salto operacional que se realiza a más de 20 000 pies con fines bélicos.




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