Cuando uno transita por la congestionada Av. Angamos y se detiene poco antes de un conocido centro ferretero, su viaje lo hará más ameno si se cruza con un señor que se hace llamar el “Hitler andino”, quien ofrece a una multitud presente sólo en su imaginario, un discurso qué, según él, tarde o temprano lo llevará al poder.
Este señor enfundado en un uniforme nazi desgastado por el paso de los años, se llama Jorge Pohorylec Kraessel, y es quizás el más ferviente seguidor de Adolfo Hitler en el Perú.
El “Hitler andino” tiene 69 años, pero se considera un quinceañero. Adora la espontaneidad, pero hace veinte años repite el mismo discurso todas las tardes. Es el líder de un pueblo, pero ese pueblo sólo habita en su imaginación. Tiene un movimiento político, pero sólo lo conforma una persona. Quiere llegar al gobierno, pero no tiene apuro.
Aturdidos de que esto se convierta en realidad y luego de escuchar un sinfín de historias sobre este señor, Terra decidió ir a buscarlo, saber más de él y conocer qué lo llevó a convertirse en un caudillo solitario.
Don Jorge nació en el Perú en el año 1940. Es hijo de una austríaca y un polaco. Estudió en los mejores colegios de la época, el colegio San Silvestre cuando era mixto, el Roosevelt y el Champagnat. Ingresó a la Universidad Católica para estudiar ingeniería, pero no terminó.
“No terminé porque cuidaba mi cerebro del exceso de estudio”, nos confiesa con una tierna sonrisa.
Desde entonces y después de la muerte de sus padres, se dedicó a explorar libros de historia, matemáticas, política, medicina, el Coquito y a Adolfo Hitler, su máximo guía e inspiración.
“Soy nazi al menos en el 80% de la disciplina de los libros “Mi lucha” y “Mi doctrina” de Adolfo Hitler; sobretodo, en las tres cosas esenciales: escuela, eugenesia y economía”, enfatiza el “Hitler andino”.
Desarrolló una gran habilidad para empaparse de innumerables conocimientos. Pensamientos que iban enriqueciendo su espíritu, pero a la vez lo iban convirtiendo en un hombre solitario, un luchador por sus ideas pero, sobre todo, tímido con las mujeres.
“Sufro un trauma, porque veo mujeres y como hombre que soy y cuanto más hombre uno es, más uno sufre el trauma y ocurre que no hay la atracción entre los sexos que es lo que manda la naturaleza”, nos confiesa don Jorge.