Y el gran día llegó acompañado de los mejores deseos de los suyos, enmarcado en un mágico amanecer que prometía una jornada inolvidable. El buen inicio de Juan Pablo en la competencia vigorizó la fe de sus familiares, que apostados sobre el exterior del circuito no dejaron de arengarlo un solo minuto.
‘’Todos estamos seguros de que va a llegar a la meta. Esto ya dejó de ser un tema familiar. Nosotros estamos aquí en representación de la comunidad, de sus amigos, y de muchísima gente que en Lima se ha mostrado comprometida con su iniciativa’’, repetía María Isabel Arbaiza, la orgullosa madre del competidor.
Mientras nuestro solidario atleta se exigía enormemente en el tránsito de la bicicleta a la maratón, un hombre de hierro con acento argentino y de apellido Sturla completaba los 226 kilómetros en apabullantes 8 horas y 13 minutos.
La competencia transcurría sin sobresaltos, superaba las 10 horas, y el anochecer eclipsaba la luz del sol tanto como el agotamiento físico ponía en jaque la promesa de Juan Pablo. Pero un súbito impulso lo puso de nuevo en carrera. ‘’Las piernas ya no me responden, pero el corazón lo tengo intacto. Sé que en una hora voy a gritar promesa cumplida. En Lima están pendientes de ese grito’’, alcanzó a decir, antes de reincorporarse.
El Ironman ya regalaba celebraciones delirantes e inacabables gestos de orgullo, de los atletas que uno a uno iban cruzando la meta, hasta que la esperada aparición de una bandera rojiblanca anunció la certeza de una promesa saldada, desatando el estallido de los Olivares Arbaiza.
‘’Me llena de felicidad haber concluido la carrera y estar cerca de la cifra que estimamos al inicio de la campaña. Sé que en las próximas semanas vamos a superar los 113 mil soles, pues seguiremos recibiendo donaciones’’, destacó el ingeniero tras completar el recorrido.
Las 13 horas y 28 minutos que tardó Juan Pablo a lo largo del circuito diseñado entre las playas Jureré y Canasvieiras, coronan los seis meses de sacrificio y entrega que destinó a este gigantesco gesto social, impulsado por 750 corazones, que a su retorno a Lima lo recibieron sonrientes e hinchados de agradecimiento por su generosa iniciativa.
‘’Sólo puedo decir que hay hombres que pasan de largo por nuestra vida, y otros que se quedan en ella para siempre. Juan Pablo ha demostrado que además de un gran corazón, tiene mucho coraje.
Estoy seguro que con su ayuda vamos a sacar estos niños adelante’’, agradeció Miguel Rodríguez, fundador de ‘La Sagrada Familia’, tras darle la bienvenida en el aeropuerto.
Los casi 100 mil soles que 'Nuestra meta:su futuro' ha recaudado hasta el momento servirán para atenuar las necesidades de estos niños, cristalizar algunos de sus sueños, e iniciar por ejemplo, la construcción del centro multicultural de la Sagrada Familia, en el que podrán nutrirse de una educación más integral, y que por supuesto llevará el nombre de su benefactor.
Él no oculta su felicidad, su rostro delata la enorme sonrisa que solo produce la satisfacción, y hasta se anima a desafiar cualquier proeza física que en el camino pueda beneficiar a los más necesitados, pues sabe que nada reconforta más el alma que una promesa cumplida.