A lo largo de los años se ha comprobado que el peruano se intimida para reaccionar ante cualquier hecho que, de una u otra forma, invada su burbuja individual. Hoy, en pleno siglo XXI, Terra quiso comprobar si esta burbuja o cono del silencio, al más puro estilo de Maxwell Smart, sigue acompañándolo a lo largo de sus días.
En este tema, mucho influye la posición que ocupe el personaje: la extrañeza o la reactividad inmediata, la acción-reacción. Pero si es espectador, la persona, sin duda, va a desarrollar una complicidad incontrolable, ya que la falta de compromiso ante cualquier incidente en un espacio público se constituye sobre la marcha en un espectáculo.
La timidez, el morbo, la chismosería o sapería, la falta de reacción ante una agresión o la muy afamada criollada peruana, se ponen a prueba en este experimento. Y es esta última peculiaridad del compatriota promedio –la viveza o saltarse las normas-- la más popular de todas.
¿Qué harías si encuentras una bicicleta sola en un parque?
Para realizar este proyecto y descubrir qué tan criollo es el peruano, fuimos en busca de una bicicleta con el fin de comprobar cuán honrada puede ser la gente en la calle. La colocamos en un parque, sola, a la vista y a la mano de cualquier persona que cruce el jardín. Pasó una hora y la bicicleta seguía abandonada.
Como nos dice el sociólogo y catedrático Julio Hevia, hoy en día el peruano, gracias a la constante recepción de información, puede estar más atento ante este tipo de pruebas y sospechar que lo están grabando o vigilando desde un ángulo que no percibe. Sin embargo, puede que hayan influido otros factores, como la hora, la zona, el público o darse cuenta de la filmación, pueden ser algunas de las teorías sobre por qué se frustró el plan.
“La gente joven es mucho más fresh, cree que pierde poco si lo ampayan; pero un profesional, la va a pensar dos veces antes de llevarse esa bicicleta”, señala Hevia.
Luego de este primer intento, decidimos ir a otro parque… donde sucedió exactamente lo mismo. La única persona que se acercó a la bici fue un joven de corpulenta figura. Se sentó próximo al vehículo, miró a un lado, luego al otro y sacó un cigarrito de extraña procedencia. Al cabo de unos minutos, se paró y se fue.