Guerra de los sexos: ¿Qué es lo que más detestamos del sexo opuesto?
Anatómicamente, los hombres y las mujeres estamos diseñados para encajar perfectamente. Cóncavo y convexo, como diría Roberto Carlos. Sin embargo, una mala broma de la naturaleza ha hecho que emocional, psicológica y socialmente la compenetración no sea tan fácil.
Todos hemos escuchado que los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus, ¿pero qué es lo que las venusinas odian más de los marcianos y viceversa?
Jimena Lindo, actriz y conductora de TV, no lo piensa dos veces y responde lo que muchas mujeres, especialmente las peruanas, odian de los hombres: el machismo. "Cuando era chica, mi mamá me mandaba a lavar los platos mientras mi hermano seguía comiendo o leyendo el periódico solo porque yo era mujer. Eso es lo que no soporto, la injusticia", dice.
Renzo Schuller, también actor y conductor de televisión, estudió en un colegio mixto y considera que eso lo ayudó a comprender un poco mejor a las chicas y a saber cómo tratarlas. Sin embargo, a lo que nunca se llegó a acostumbrar fue a la impuntualidad de las mujeres. "Me saca de quicio que te digan que ya están listas y cuando ya estás en la puerta de su casa para recogerlas, te dicen que esperes un ratito porque todavía se están cambiando. Al final tienes que esperar un rato abajo. ¡Todo lo hacen a último minuto!", se queja.
Escobita nueva barre bien
Entrevistamos a más de una docena de jóvenes para encontrar los detalles, manías y costumbres del otro género que encienden sus hígados con más intensidad. Casi todas las chicas coincidieron en que lo que más detestan de sus parejas es el cambio que experimentan cuando sienten que ya las conquistaron. Jimena Ballesteros (19), estudiante de medicina de la Universidad Científica del Sur, se lamenta de que "al principio, cuando te gilean, son maravillosos, están ahí, te llaman a cada rato, te mandan regalitos, paran pendientes de ti, pero después, hasta de los aniversarios se olvidan".
La publicista Marisol Contreras, al igual que Jimena Lindo, detesta que la mirada de los chicos siempre se pierda en la persecución de las voluptuosas anatomías de otras chicas. "Creo que todas odiamos que nuestras parejas, cuando se cruza una mujer, se volteen y le miren el trasero con total descaro".