Fobias: Cuando el temor va más allá de lo racional
Entrar a un ascensor, ver pasar a una paloma o a una mosca ordinaria; asomarse a la ventana de un edificio alto, o el simple hecho de salir todas las mañanas a la calle, son circunstancias que el común de personas no recordaría con especial atención al final de un día cualquiera. Pero esta casi “regla” encuentra su excepción en quienes sufren de fobias: miedos irracionales que convierten situaciones cotidianas en “monstruos” que provocan ansiedad, latidos acelerados, temblores, sudoración y hasta desmayos y vómitos.
Dramáticos y disforzados son algunos de los adjetivos que, por desconocimiento de este desorden psiquiátrico, se achacan a los fóbicos. Una razón de quienes hacen este tipo de señalamientos es que, en ocasiones, la sola mención del objeto o situación temidos, dispara la angustia extrema -y las manifestaciones fisiológicas que implica- de los que sufren de alguna fobia.
El doctor Guillermo Ladd, psiquiatra del hospital Honorio Delgado – Hideyo Noguchi, sostiene que los pacientes con esta condición no siempre son comprendidos: “No creo que haya mucha comprensión en el Perú hacia este desorden. Una persona tendría que padecerlo o tener un familiar (…) No son desquiciados, no están locos, sufren mucho y deben ser entendidos”.
Fóbicos ¿sin saberlo?
Un fóbico, acota, reconoce que tiene “algo que no está bien” pero no necesariamente sabe cuál es su padecimiento. Es decir, es posible que existan fóbicos ignorantes de su condición.
A juzgar por las cifras mundiales, las víctimas estos temores irracionales serían más de los que la imaginación podría sugerir. Solo en Estados Unidos la posibilidad de que una persona pueda desarrollar una fobia social a lo largo de su vida es e 13%, lo que equivale a la sorprendente cifra de de 5 millones de personas al año, señala Ladd.
Pese a ser curable, esta condición es seria y necesita detección temprana y tratamiento con medicamentos y terapia, la que podría incluir el enfrentar el objeto del temor; primero de manera virtual y luego, real.
El doctor Ladd llama la atención sobre un aspecto a tomar en cuenta en todo caso de fobia: Sus “víctimas” pueden desarrollar otras enfermedades asociadas a su condición. “Muchos fóbicos frecuentemente beben para darse valor y pueden volverse alcohólicos o abusar de sustancias”, comentó.