La maquilladora le retoca el rostro, la vestuarista corrige la caída del vestido y segundos después el destello de un flash cae sobre su cuerpo. Enfundada en un traje al estilo de la mítica Marilyn Monroe, en una sala del hotel Bolívar, Lucecita Ceballos siente crecer su ego. "Solo para las fotos", aclara ni bien culmina la tediosa sesión fotográfica. "La diva, la sex symbol es Marilyn, yo no. Soy solo una colombiana que trata de ganarse el corazón de los peruanos", asegura.
Afincada hace más de trece años en el Perú, Lucecita comenta que desde que se inició en el modelaje nunca usó el cabello de color rubio. “Morocha corazón”, sostiene con ese dejo colombiano que la hace singular cada vez que sintonizamos “La Noche del 11”, un programa televisivo de variedades que conduce en RBC.
Recuerda raudamente su paso por los castings de las diferentes agencias capitalinas. Su incursión como modelo en el programa “Vale la pena soñar” de Mónica Zevallos en Panamericana Televisión y su asomo a la popularidad. “Me llamaban para hacer fotos; sin embargo, no imaginé que en poco tiempo tuviera mi programa y que el público se enganchara rápidamente con “La Noche del 11”.
Su ingreso televisivo ha marcado un estilo en cuanto a vestuario. La minifalda se ha convertido en la bandera de Lucecita y también en motivo de críticas y polémica. Con ese diminuto traje luce sus piernas, que han provocado títulos como las más “lindas de la televisión peruana” y que han alborotado hasta el Palacio de Gobierno, adonde llegó para conducir bloques durante la Teletón realizada en diciembre del año pasado.
Por su belleza, Lucecita colecciona adjetivos, pero ella dice tener los pies bien puestos sobre la tierra. No se siente un mujer despampanante ni mucho menos una sex symbol. “Esas son tonterías de alguien que no tiene personalidad. Todas las mujeres tenemos nuestros encantos, pero de ahí a creerme sex symbol, por favor. Soy Lucecita y punto”, dice alzando la voz.
Asegura que aceptó emular a Marilyn Monroe porque la considera una diva de toda la vida. “Siento admiración por Marilyn y Rita Hayworth. Marcaron una época en el cine y son modelos a seguir como mujer”. “¿Qué me voy a sentir una diva como ellas?... la verdad que no les llego ni a los talones”, refiere con una sonrisa.
Se desprende de la peluca, el vestido, las joyas que la hacen parecer a la Monroe y vuelve a ser la Lucecita del pueblo. La conductora de La Noche del 11 y un próximo espacio musical. “Corro con el tiempo. Y eso que no puedo descuidar a mis dos hijos y a Rony (su esposo). Me basta con el cariño del público”. Palabra de colombiana.