“Precisamente esa fue una de las razones por la que nosotros salimos, para garantizar que esta bebida tradicional se vendiera con los estándares de calidad. Incluso hemos pedido y esto no se ha resuelto, que el control de calidad deba pasar por la aprobación del FBI”, nos cuenta orgulloso y un poco molesto a la vez, el doctor Sótil.
No cualquiera puede pertenecer al FBI. Hay procedimientos. Las evaluaciones son cada cinco años y se le hace seguimiento a las personas que quieran ingresar. Evalúan sus cualidades como persona y, por supuesto, sus cualidades como bebedor.
Don Hugo Nieto, otro miembro fundador del FBI, nos da detalles acerca de los requisitos. “Que sea bebedor de pisco, que sea de los productos genuinos, es decir, hijo legítimo del Dios Baco y de la madre Parra, que es el vino y el pisco”.
Los miembros del FBI son gente amiguera, tiene espíritu, les gusta tomar cuando hay ocasión y se la pasan en grande. Viven felices de la vida porque hay muchas cosas en común entre ellos, y cuando eso sucede, las cosas salen bien. Es como el matrimonio.
Manuel Bernales, dueño del Hotel El Carmelo y productor de Pisco del mismo nombre, puede describir mejor a sus miembros más representativos. “Chaucato Mejía, es el presidente vitalicio, un tipo muy simpático, yo soy un admirador de Rodolfo. El Dr. Sótil es un espectáculo, un hombre de mucha simpatía, es súper agradable. Don Matías Grados, él tiene otro estilo, es el bonachón, el hombre que siempre ha trabajado, ha hecho su plata y siempre limpio, lo considero un señorsote”.
Don Manuel ya se retiró “del goce del buen beber”, como dicen sus entrañables amigos. El que sí mantiene viva esta costumbre es Don Matías Grados. A él lo encontramos en su fundo. Tiene más de 80 años y es considerado la leyenda viviente del pisco. La pasión, dedicación y el conocimiento que tiene de cada una de sus uvas, es impresionante. Uvas que no descuida, y a las que cuida religiosamente, todos los días.
Como buen miembro fundador del FBI, el consumo de pisco no es ajeno a él, “Tomo dos o tres copas diarias, antes tomaba más, es que los años nos están alejando de las juergas”, nos reímos con él.
Es una costumbre que lleva fielmente hace 60 años. Le da vitalidad, alegría y confiesa que el aroma y el sabor del pisco, es el motor de su vida. Ojo, pero pisco a secas. El FBI no permite mezclar el pisco; nada de Pisco Sour, ni Chilcano, y mucho menos Capitán.
Ellos son el FBI y como todo grupo en la vida, tienen que dar paso a las nuevas generaciones. Generaciones que tendrán que ser sometidos a evaluaciones y pasar por el siguiente juramento:
“Juráis por Dios, por la madre parra, el dios Baco y sus santos hijos, la uva, el pisco y el vino, beber hasta que Dios le quite la vida? Sí juro, Si no lo hiciere, que Dios, la patria, la uva y el pisco, os condene a una abstinencia perpetúa”.
De esta pequeña ruta del pisco, podemos sacer tres conclusiones. La primera, la contradicción más grande entorno al pisco. Los jóvenes en Ica, no consumen pisco. Dos, el pisco es uno de los mejores licores del mundo y es nuestro. Y tres, el pisco está hecho con mucha pasión y cariño. Por gente estupenda que le abre las puertas al mundo para mostrar las bondades que derivan de la madre Parra. Desde acá, nuestro agradecimiento a todos estos grandes maestros que van a permitir conocer todas estas historias. Todos esos viejos pisqueros que aman y defienden al pisco.