¡Dónde estás!... ¡Quién es ella!... ¡Por qué no contestas!... ¡Por qué la miras!...
Es que te amo demasiado... ¡Si me dejas me muero!... Son frases aparentemente simples, pero que luego se convierten en gritos de tortura y auxilio. ¿El amor es solo una fuerte obsesión? ¿Acaso puede terminar siempre en desgracia?
Según el psiquiatra Pedro Morales, aquellas personas que sufren de una atracción fatal han tenido traumas emocionales en la etapa de la niñez.
Toda persona necesita de alguien que los proteja y proporcione amor desde bebés hasta que crecen y logran independencia. Sin embargo, algunos no han tenido un fuerte lazo con sus cuidadores y, ya de adultos, terminan en gritos de protestas en una relación.
Todos necesitamos ser reconocidos. Pero aquellos que en la niñez han recibido demasiadas críticas de sus padres o ha sido demasiado exigidos por estos, luego buscan ese reconocimiento en el futuro.
Las atracciones fatales están seguidas de ataques psicológicos (insultos, críticas destructivas, reproches, amenazas de muerte) y muchas veces de agresiones físicas (según el control de impulso de cada persona). Otras veces tienen consecuencias fatales como suicidios o asesinatos.
Asimismo, la obsesión establece una relación de dependencia absoluta. “No me puedes dejar porque no puedo vivir sin ti” es una frase que define perfectamente esta situación.
En una próxima segunda parte abordaremos más de las causas (de orden sexual, por ejemplo) que originan este comportamiento, las cruciales diferencias entre otras conductas que pueden confundirse con esta, casos y testimonios reales, así como las terapias y tratamientos que pueden seguir quienes son presos de la atracción fatal.