Héroes de guerra, pensadores ilustres, presidentes y las más increíbles leyendas de origen popular, confluyen en un solo sitio, el cementerio museo Presbítero Maestro, que nos abrió sus puertas en una noche de luna llena.
Quizás para muchos este lugar signifique sólo uno más de los tantos bastiones históricos que alberga la ciudad de Lima, pero un recorrido por sus 200 años de historias lo convierten en una experiencia fascinante.
El Cementerio Presbítero Matías Maestro fue inaugurado en 1808 por el virrey José Fernando de Abascal, siendo el primero de carácter civil en toda América Latina. Su nombre es otorgado en honor a quien ideó el proyecto, el español Matías Presbítero, quien se dice fue arquitecto, escultor, pintor, retablista, escritor y hasta músico. Un Leonardo Da Vinci de su época.
Este hombre no solo se encargó del diseño de las torres de la Catedral de Lima y del Cementerio que visitamos en esta ocasión, sino que puso parte de su fortuna para llevar a cabo dicho proyecto, pues no había los recursos suficientes para realizarlo.
Gracias a la Beneficencia Metropolitana de Lima, que todos los jueves de fin de mes organiza un recorrido nocturno llamado “Noches de Luna Llena”, es posible conocer un poco de nuestra historia y llevarnos a casa algunos de los relatos que pueden poner los pelos de punta a cualquiera.
En este recorrido fuimos testigos de una increíble variedad de formas arquitectónicas y escultóricas de ángeles y santos, los cuales contrastan con una sensación tétrica y lúgubre que predomina en este lugar: la muerte.
Entre los vivos y los muertos
Un bus nos llevó a Barrios Altos y el Presbítero Maestro nos recibe con un escalofriante ángel refaccionado, muestra de la increíble escultura que caracteriza este camposanto. Unos pasos más allá, un Cristo echado, esculpido por Matías Maestro, marca el inicio del recorrido.
Caras de asombro, sonrisas nerviosas y uno que otro visitante que no duda en comprar las antorchas respectivas, para alumbrar el oscuro cementerio, observan atentamente el show sin saber qué les espera.
Terminado el espectáculo, nos dividen en grupos de tres, debido a la increíble afluencia de visitantes, todos entusiasmados por empezar. Como dice el historiador y guía, Gubén Chaparro, la idea de pasear por un cementerio de noche es deliciosamente aterradora.
Así empezamos el recorrido por la última morada de las personas más ilustres del Perú. Un rápido camino por jardines e impresionantes mausoleos embellecidos por la más refinada arquitectura del siglo XIX, nos lleva a las tumbas de personajes importantes como José de Riva Agüero y Manuel Pardo.