- ¿Es una infidelidad consentida la práctica del swinger? le preguntamos a Natalia, una administradora de 29 años, que practica swinger junto a su novio, es decir, intercambian parejas.
- “Sí”, contesta con una seguridad intimidante esta limeña que está a punto de culminar un postgrado en Canadá.
- Pero si lo amas, ¿cómo permites que en tu cara te saque la vuelta?, le replicamos con asombro.
- “Si él disfruta con otra y yo disfruto viéndolo, ¿qué hay de malo? Es solo sexo. Él me ama solo a mí y yo lo amo solo a él”, vuelve a contestar mientras fuma un cigarro a media luz y da la espalda a la cámara que no quiere que filme su rostro. “Solo la silueta, por favor. Si en Lima se enteran que soy una swinger, a mis padres les da un paro. Se mueren”, insiste.
El testimonio de Natalia es muy valioso. Primero, porque otorga más alcances sobre esta práctica que es frecuente en Europa, Estados Unidos, Canadá, México y Argentina. Segundo, porque permite conocer el incipiente mundo swinger en el Perú.
Natalia se inició en esta actividad en Canadá, pero las veces que regresó a Lima se vio con la sorpresa de que la movida del intercambio de parejas también estaba en relativo auge en la ciudad que la vio nacer y crecer.
En realidad, esta práctica solo se realiza en fiestas privadas a las que se acceden únicamente por Internet. En el Perú no existen clubes o discotecas (al menos no conocidas) como sí las hay en Argentina, por ejemplo. Los swingers están en distritos como Surco y Villa El Salvador. Basta con entrar a la gran red para encontrar invitaciones de personas de estas y otras jurisdicciones.
'No es la receta para arreglar relaciones o matrimonios monógamos'
De acuerdo al psicoanalista Fernando Maestre, la práctica del swinger consiste en cambiar parejas con fines netamente sexuales. “Hay quienes tienen que hacer esto para encontrar un poco de placer”, añade el especialista.