Agosto 2008
DESERT POINT

Son las 5 de la madrugada. Suena el despertador e inmediatamente los gallos empiezan a cantar. Despierto a Sandra, mi esposa, subimos al carro con las cámaras, trípodes, tablas e inmediatamente enrumbamos a
Desert Point.
La luna está llena y hay muy buena visibilidad. En el transcurso vemos a niños uniformados caminando para ir al colegio. Es una larga ruta la que tienen que recorrer, por ello salen antes del amanecer.
Seguimos la trocha subiendo y bajando cerros hasta que llegamos a la rompiente. Las olas se empiezan a divisar con la salida del sol. Las condiciones son increíbles, series de olas en forma de tubo frente a mis ojos y nadie en el agua. Más rápido que un rayo entro al mar y me encuentro con mi amigo Pablo. Un personaje de la zona que viene pasando la temporada de olas en Banko Banko hace más de doce años. Pablo es un viejo zorro que conoce exactamente cuándo y cómo va a estar el mar en esta impredecible playa.
No tarda mucho cuando me percato que en menos de una hora el mar se ha llenado con más de cuarenta tablistas. Entre ellos están los hawaiianos que surfean
Pipeline como
Nathan Fletcher, Danny Fuller, Jamie Obrien, Kalani Chapman, etc. Gran nivel para una gran ola. No por ello un local Pipelinero llamado Rico me dice:
Desert, Pipe y Teahupoo es lo único que necesito para ser feliz. No puedo estar más de acuerdo con él.
Sin embargo, el plus que tiene Desert es su gente: la más cálida e increible que he podido conocer.
Usman, Sade, Putu, Pele, etc, etc, etc. son esa de clase de personas que te roban una sonrisa al solo verlas.