


“Si hubiera sido la típica estrellita que dice lo que todos quieren oír, probablemente no hubiera escalado a este nivel. Me siento para una entrevista y hablo como una persona normal y eso choca. Todas las mujeres en Hollywood son consideradas como “sex symbols”. Estás vendida y todo está basado en el sexo. Está bien, siempre que sepas como usarlo”, explica.
Muy consciente de todo lo que rodea a su imagen de mujer hiper sexy e incluso algo fría y calculadora, la actriz no tiene ningún problema en confesar que ha creado “un personaje como ofrenda a un sacrificio” al que todas las celebrities en Hollywood están expuestas.
Sin embargo, todo este juego también tiene su lado negativo. “Las chicas piensan que soy una prostituta”, declara Megan, pese a afirmar rotundamente que lleva en una relación desde hace cinco años siendo completamente fiel. La joven está cansada de que las demás mujeres piensen que es “tonta”, una “prostituta” o una “prostituta tonta” por el simple hecho de ser una mujer atractiva.
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