“He aprendido muchas cosas empezando tan joven y tengo otro tipo de responsabilidades, si bien aún sigo jugando cada día en el trabajo. No dejaré de hacerlo”, sostiene Stephanie. Ante la pregunta si sintió que perdió su infancia por ser niña prodigio, responde: “No, porque para mí actuar significa diversión, aunque es cierto que siempre he ido a un ritmo diferente al de mis amigos”.
La menor de las Cayo es sincera al hablar de amor. “Reconozco que el amor es una prioridad en mi vida y podría dejar todo, pero sólo si no me lo pidieran y fuera yo la que sintiera que he de hacerlo. Yo valoro la vida en general y ambas cosas van de la mano”.