Veinte minutos después de la confirmación de su muerte, las ventas de sus albumes ocupaban una posición discreta en la tienda online Amazon.com, Estados Unidos. 'Thriller' estaba en el puesto 3.576 y 'Bad', en el 5.115.
Ahora 'Number Ones' ocupa el lugar número 5, 'Bad' 29' y Thriller' 184.
Esos repuntes no son inusuales en la industria del pop. Cuando Pink Floyd se reunificaron con su formación clásica (incluyendo a Roger Waters) para tocar durante 20 minutos en 'Live 8' en Londres, hace cuatro años, las ventas de su recopilatorio 'Echoes' se multiplicaron por 11.
Su muerte llega en el momento en el que la industria discográfica tradicional se extingue irremisiblemente. Es evidente que su fallecimiento va a disparar las ventas de discos, pero sólo momentáneamente. Las ventas de música en soporte físico (CDs, DVDs y demás) se han hundido en un 25% en los últimos dos años.