La tranquilidad y discreción que suelen caracterizar a la actriz protagonista de Australia, Nicole Kidman, han brillado por su ausencia en sus últimas declaraciones sobre su vida privada, algo totalmente atípico en ella.
Y es que luego de su silencio con respecto a su relación anterior, la australiana arremetió contra su ex marido, el también actor Tom Cruise.
En concreto, la actriz atacó al protagonista de Valkyrie, alegando que cuando estaban juntos el actor esperaba que ella fuera "vista, pero no escuchada".
En esos términos se refirió a su posición junto al hombre que ocupó su corazón durante diez años, en lo que fue uno de los matrimonios más sólidos de Hollywood.
Nada hacía sospechar que tras la idílica imagen que una pareja perfecta -de ahí la conmoción que causó su ruptura- se escondiera un sentimiento de inferioridad y de sumisión por parte de la intérprete.
Según una información de la revista OK Magazine, algo similar podría estar pasando con la actual esposa de Cruise, la actriz Katie Holmes, que desde que entró a formar parte de la vida del actor, sus declaraciones públicas han sido cada vez menos y más tenues.
"Sentía que era una estrella sólo por asociación", aseguró Kidman. "Si íbamos a los Oscar, yo pensaba 'Estoy aquí para apoyarle'. Sentía que era mi trabajo ponerme un vestido bonito para que todo el mundo me viera, pero que nadie me escuchara", aseguró.
La pareja rompió hace ocho años, después de diez años de relación y dos niños adoptados en común. Cada uno rehizo su vida, Cruise con Holmes, y Kidman con su actual marido Ketih Urban, de quien afirma es su "amor verdadero", y con el que ha tenido su primera hija biológica, Sunday Rose.