Este número especial, que ya ha salido en Francia, implica una suerte de reivindicación de la belleza sin retoques, alejada de la magia del Photoshop y el maquillaje recargados. En el caso de la italiana
Mónica Bellucci, ya declaró que la imagen que habitualmente se muestra de ella es totalmente falsa y retocada, algo que no es de su total agrado.
De hecho, la fotografía de portada que hizo para Elle la muestra luciendo dignamente el paso de los años, pero no por eso menos atractiva. Recientemente varias actrices y modelos empezaron a renegar del uso abusivo de la informática en las fotos de moda, por no sentirse identificadas con las imágenes, entre ellas, Kate Winslet y Keira Knightley.