El espectáculo del azteca se inició a las 9 de la noche. Un saludo a Beto Ortiz (quién estuvo en primera fila junto a Aldo Miyashiro solo hasta minutos antes de las 11 de la noche) y un recuerdo de la caída de Magaly Medina, marcó el inicio de sus monólogos.
Luego hizo un viaje por México, Machu Picchu y su hogar junto a su hija Paola. Habló de los Súper Amigos animados, los perros, las relaciones de pareja, la etapa escolar y muchos otros temas que surgían en el momento.
No tuvo reparos en ponerse la camiseta del Perú y también habló un poco de fútbol. El público respondió con aplausos y no querían retirarse del Círculo Militar. A las 11 de la noche Adal intentó decir adiós, pero un rotundo “no” lo mantuvo bien parado en el escenario.
Al borde de la medianoche y ante la negativa de las autoridades municipales (pues de lo contrario aplicaban una multa a los organizadores) de continuar con el show, el genio mexicano se despidió con la promesa de volver.