Una orden inhibitoria dirigida al manager y amigo de Britney Spears, Sam Lutfi alega que éste la drogó, tomó las riendas de su vida y sus finanzas y controló a los paparazzi que la persiguieron durante meses. Con el documento judicial, dicho sujeto tendrá que alejarse definitivamente de la polémica cantante que se encuentra en tratamiento psiquiátrico.
La orden, basada en una larga declaración de la madre de Spears, Lynne, dice que la cantante conoció a Lutfi en octubre del 2007 y que ''el señor Lutfi esencialmente se ha mudado a la casa de Britney y ha dado a entender que ha asumido el control de su vida, su casa y sus finanzas''.
Se creía el dueño de Spears
La corte de Los Ángeles (a pedido de los familiares de la cantante) difundió los documentos según los cuales Lutfi debe mantenerse alejado de Spears y dejar de acosarla.
En una sección que detalla su hostigamiento, Lynne Spears dice que "el señor Lutfi drogó a Britney, ha cortado las líneas telefónicas de su casa y retirado los cargadores de su celular. Le grita. Alega controlarlo todo: al administrador de Britney, a sus abogados y a los guardias de seguridad de la entrada".