Mientras el Estadio Nacional era repletado por miles de personas para ver a sus ídolos radiales, al otro lado de la ciudad un grupo de gente ¿más pequeño, pero, sin duda, más fanático- llenaba El Vértice del Museo de la Nación para ser testigo de una especie de ritual electromusical encabezado por la islandesa Björk Gu¿mundsdóttir.
La impresión de ver a la cantante en Lima fue tan grande que muchos de los presentes al show no podían creer estar viéndola en vivo, cantando en el mismo país en donde las estrellas de la música sólo llegan cuando están apagadas. Por eso es que la intensidad artista-público que se vivió anoche en San Borja fue poco común en nuestro medio.
90 minutos de mágica música
Björk apareció en escena minutos después de las 9 de la noche. Sobre el escenario apareció ella, 3 músicos (baterista, tecladista y una especie de DJ) y una sección de vientos con los que recorrió, en una hora y media exacta, varios momentos de su carrera y nos introdujo algunas piezas de su nuevo álbum, ¿Volta¿.
El show es ella. Su voz, sus bailes, sus saltos. Su agarradita de pelo tan particular. El show fueron las canciones, una a una. Temas que, aunque usted no lo crea, fueron cantados por las más de 4 mil personas que fueron a verla. No importaba si uno no sabía inglés, la emoción era tal que había que cantar, o por lo menos intentarlo.
Y cómo no hacerlo si frente a nuestros ojos se producían joyas como ¿Hunter¿, ¿Cocoon¿ o la preciosa ¿Jóga¿. El delirio de los fans fue comprensible: quién en su sano juicio podía imaginar que una artista como Björk pudiera cantar en Lima en plena vigencia y brindarnos canciones como ¿Army of me¿, ¿Bachelorette¿ y ¿I miss you¿.
Pidió a fans que no la grabaran
El diálogo con el público fue mínimo, a lo mucho un masticado ¿gracias¿ al final de cada canción, o cuando la cantante pidió, ¿por favor¿, que dejaran de tomarle fotos o grabarla con los celulares, ¿es que quiero ver sus caras¿. La fiesta prosiguió con ¿5 Years¿, ¿Hyperballad¿, ¿Pluto¿; y el cierre llegó con ¿The Anchor Song¿, y ¿Declare Independence¿.
Björk se fue sin decir adiós. Todo pasó como un flash, como un sueño del que nadie quería despertar. Y quizá por ello podemos decir que este concierto será recordado como uno de los más intensos y emocionantes que un artista haya brindado en nuestro país. Que se repita muy pronto.