Britney Spears lanzó su anticipado regreso al mundo de la música durante la entrega de los premios MTV Video Music Awards, rozando el ridículo al aparecer vestida como una bailarina nudista y haciendo la mímica de su nueva canción, defraudando así tras su publicitado retorno a la música tras bastante tiempo sin cantar.
La cantante, de 25 años, cuyos logros profesionales han quedado muy atrás luego de sucesivas crisis personales en los últimos años, interpretó "Gimme More" ¿su nueva canción- en un ajustado conjunto de ropa interior negro y plateado y botas altas, acaso queriéndose comparar con una bailarina exótica.
Desencantó a millones de fanáticos
Ya sin la figura que la llevó al estrellato internacional hace casi una década, Spears se movió desganada y sin gracia por el escenario del Casino Palms, acompañada por un numeroso grupo de bailarines. En un momento, las cámaras que transmitían el evento se detuvieron en el rostro del rapero 50 Cent, que desde la platea seguía desconcertado lo que sucedía en el escenario.
La actuación de Spears no fue la única emoción de la gala, que se extendió por unas dos horas. Los músicos Tommy Lee y Kid Rock, ambos ex maridos de la modelo Pamela Anderson, se enzarzaron en una pelea mientras estaba actuando Alicia Keys, escena que fue la delicia de los fotógrafos y periodistas presentes en la gala.
Premiación pasó casi desapercibida
Casi desapercibido por la confusión pasó el hecho de que el ex novio de Spears, Justin Timberlake, se llevó a casa cuatro estatuillas, entre ellas la de artista masculino del año. El cantante fue, junto a Beyoncé, quien más nominaciones había alcanzado, con siete. La morena ganó un único galardón -por Colaboración más estremecedora- por su dueto con la cantante colombiana Shakira en la canción "Beautiful Liar".
La cantante Rihanna se llevó el premio máximo, el de Video del año, por su éxito "Umbrella". La canción también se llevó el premio al mejor sencillo del año. En cambio, el cantante de hip-hop Kanye West se fue a casa con las manos vacías pese a sus cinco nominaciones.
El año pasado, la ceremonia en Nueva York atrajó a unos 5,8 millones de televidentes, contra 8 millones en el 2005 y 10,3 millones en el 2004, de acuerdo a Nielsen Media Research. En cambio, la entrega de los premios Grammys congregó a poco más de 20 millones de personas frente a las pantallas de televisión.