

Sin un minuto de retraso (no exageramos: si llegas después de las nueve, no te dejan ingresar), el show empezó con una introducción mágica al mundo de Zoe, una jovencita que, ante la falta de atención de sus padres, se sumerge en un mundo imaginario plagado de poesía visual.
Así, aparecen en escena los "Chiennes Blanches", personajes que dan pase a una serie de rutinas cada una más impresionante que otra.
Entre los actos de rueda alemana, salto de cuerdas, contorsión aérea en seda y banquine, destacaron las maniobras con diabolo, el acto de Handbalancing y la muy aplaudida aparición de un payaso que puso en más de un aprieto a algunos integrantes del público (sí, acá también corres el riesgo de ser parte del Cirque du Soleil sin quererlo).
Y si bien en este show no hay lugar a frases típicas como: "Gracias Perú" y una sorpresiva aparición de la bandera peruana, el homenaje a nuestra patria llegó con una canción de Yma Sumac -Ghoper Mambo- en medio de la función. ¿Qué tiene de impresionante? Pues que el Circo del Sol solo utiliza composiciones propias y la canción de la peruana es una excepción a su regla.
Los perfectos números acrobáticos y rutinas de humor, sumados a una excelente performance de la banda de apoyo (la cual toca en vivo con una vocalista formidable) hacen de este espectáculo de vista obligatoria.
Las funciones al público en general inician oficialmente esta noche y, por si te quedaste sin entradas, ya están a la venta los boletos para las nuevas zonas. ¿Para qué soñar si en "Quidam" todo se hace realidad?
Melvyn Arce Ruiz
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