Sin embargo,
Ingrid no siempre fue la novia de un magnate millonario o estuvo ligado a escándalos de alto nivel. Desde muy niña la
Yrivarren destacó por su belleza y su amor por el deporte, lográndose campeona nacional de natación con el equipo del Club Regatas cuando tenía 15 años. Dos años más tarde daba sus pinitos como modelo publicitaria.
Así, su imagen comenzó a hacerse conocida en paneles, avisos de diarios y revistas, por lo que no dudó en aceptar participar en el Miss Perú Mundo de 1992. Obviamente, lo ganó y llevó la corona con mucho orgullo. A la par, su imagen se hacía mucho más popular debido a que se paseaba entre los canales 4, 7 y 9, como presentadora de noticias. Las ciencias de la comunicación llamaron su atención.
En México conoció al amor de su vida
Ingrid Yrivarren sintió que había tocado techo en el ambiente televisivo local, cogió sus maletas y voló para Estados Unidos, donde consiguió una oportunidad en el canal USA Networks, donde siguió ligada al periodismo. Ese gran paso en su carrera la obligó a mudarse a México, donde no sólo crecería como mujer, sino también como empresaria y se volvería a enamorar.
Haciendo caso al llamado de la cadena Televisa, donde comenzó a realizar programas especiales, la peruana –que prefiere ya no recordar su pasado como miss o modelo- conoció al magnate y coleccionista mexicano Juan Antonio Pérez Simon, uno de los hombres más poderosos de ese país, con quien se dice mantiene una relación.