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Getty Images - Espejo
Otra opción es el vidrio de la ducha, de un mueble, donde haya reflejo o sombras.
¡Sexo frente a un espejo!
Ser y ser vistos mediante el acto sexual es algo muy placentero. Que tire la primera piedra la persona que no tiene algo de voyerista.


Distintos ángulos resultan afrodisíacos y estimulantes a la hora de tener una relación sexual, incluso podría salir toda la sensualidad que todos tenemos y que sólo algunas personas saben explotar.

Hay que experimentar esa faceta, ser muy sensual, coquetear y disfrutar mirándose en el acto. Los espejos se convierten en un lente y hacen que las parejas se expresen más. Admirando cada zona del cuerpo y explorándolo se logrará un excitante y único placer.

No es lo mismo tener relaciones sexuales en un lugar donde no hay facilidad de ver mientras te penetran, que en un hotel, por ejemplo, donde los espejos están por todos lados ayudan a incentivar. Ir a un hotel puede resultar divertido, placentero y diferente con el clásico espejo en el techo, que resulta muy útil para muchos o el cristal al lado o frente de la cama.

Si te apoyas en la pared y miras hacia algún lado, a ratos luces indiferente, tierna, sumisa, divertida o sensual entre otras. Estás en todos lados, arriba, al lado, abajo, multiplicada por ese efecto tan maravilloso de poner espejos, muchos espejos en una habitación. La magia y el misterio que estos producen solo tú lo podrás detectar.

La sensualidad reposa en los ojos en cómo miras y cómo te miran, en la actitud, los diferentes movimientos, cómo acaricias y te acarician, ver cómo te besa la otra persona, las sábanas, los cuerpos desnudos, quejarse, rasguñar la almohada o destender la cama generan un gran placer. Los gestos y el cuerpo son fundamentales para la excitación y la estimulación en pareja.

Otros elementos son las duchas incorporadas en el centro de la habitación con jacuzzy, colchones de agua, la decoración romántica como la radio o la típica grabadora y canales porno que pueden resultar alternativas para hacer de este momento más divertido y apasionado.

Todo entra por los ojos y la idea es despertar totalmente los sentidos que van marcando su presencia entre sonidos, el cristal empañado, el beso, la caricia y sentir placer.

Aunque no necesariamente se tiene que recurrir a estos lugares para encontrar un espejo de placer, ¿Qué tal el vidrio de la ducha, de un mueble, donde haya reflejo o sombras?

Esta es solamente una opción para aquellos que les gusta innovar y deleitarse en la cama.

Hay que tener en cuenta que es más fácil para un hombre ver todo el proceso de la relación, claro, depende de la pose que se quiera realizar. Mientras que la mujer no tiene la facilidad de ver el acto sexual a profundidad pero, con los espejos ella puede no sólo observar sino excitarse más y por lo tanto desinhibirse sin límites.

Los espejos son uno de los elementos que motivan a disfrutar más el acto sexual. Conocer su cuerpo y el de su pareja hace parte del éxito o fracaso de una relación, sumándole la confianza y el amor.



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