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Getty Images - Gordita
La mayoría de las personas de nuestro alrededor son normales y corrientes, muchas con sobrepeso, muchas delgadas, y no nos fijamos en ellas especialmente.
¡Gordita y feliz!
Muchas mujeres son víctimas de la dieta durante todo el año y sobre todo, en temporadas claves como después de Navidad o del verano. La satisfacción que da la comida se ve truncada por tener que ser de una determinada manera.


A menudo nos encontramos mujeres eternamente a dieta intentando llegar a un peso impensable para su estatura o para su constitución ósea. Realmente es una meta que nunca van a cumplir, con lo cual se sentirán insatisfechas siempre.

Lo que relamente importa

En el momento de la comida de Navidad por ejemplo, seguramente se encuentran contentas de poder comer todo lo que desean, se han dado permiso para pasarse la dieta y están tan contentas. ¿Porqué no consiguen mantener este criterio en su mente para poder se felices? No todos los días hay comida de Navidad, con lo cual no todos los días se darán un atracón, por lo tanto, no engordarán como se espera.

Muchos días tocará ensalada o algo rápido porque no hay comida preparada. A largo plazo todo se compensa y al finalizar el año, tal vez se encuentran igual que cuando empezaron. Entonces, ¿por qué no son capaces de hacer la dieta que les apetece y se encuentran siempre con la barrera de los kilos?

Aquí, las características de personalidad juegan un papel importante: suelen ser personas que necesitan la aprobación de los demás para ser felices, necesitan que los demás las valoren y es por eso que se centran en el aspecto físico como única arma para ser valoradas.

Realmente es un error porque tarde o temprano se pierde ese aspecto debido a los años y lo que queda son otros valores mucho más importantes, como la simpatía, generosidad, amabilidad, compañerismo, etc.

Si nos centramos en el aspecto físico y damos de lado otras de nuestras virtudes, estamos enseñando a los demás a que somos guapos o guapas y ya está. Estamos de acuerdo que esta sociedad es lo que nos ha enseñado: hay que ser guapo y estar delgado, pero surge la pregunta ¿de qué sirve eso ante un problema con un amigo? ¿o ante una discusión familiar? ¿o ante una mala relación de pareja? Seguro que para resolver estos problemas, necesitaremos otras virtudes y el ser guapa o fea no tendrá importancia.

Además, seamos coherentes, el canon de belleza que nos venden en TV y en Revistas de moda no es precisamente el de la mujer que por norma y tradición tiene curvas y es de constitución fuerte (aunque hay de todo). No puedes pedir a una brasileña que no tenga caderas o a una nórdica que sea bajita y esquelética (suelen ser grandes y fuertes). Por lo tanto, muchas veces nos encontramos luchando contra nuestros genes y contra la propia evolución de la especie.

El centro de la mirada

El problema de la obesidad o de ser gordita también viene unido a la idea de ser observado por los demás. Personas muy vergonzosas o que se creen el centro de todas las miradas debido a sus complejos, pretenden mantener esas miradas manteniendo un peso óptimo.



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