Hay ocasiones en que nos sentimos aburridas, cansadas, enojadas, y lo mejor para calmarnos es una golosina.
Los caramelos, las galletas, los pasteles, los helados, y los chocolates son una tentación muy difícil de evitar. Sabemos que si queremos bajar de peso debemos suprimir estas delicias, pero a veces nos resulta casi imposible.
Para tu tranquilidad, no es antojadizo que en tus días de periodo menstrual o en los momentos de mayor tristeza, te consueles con un chocolate. Su exquisito sabor de manera casi mágica te levanta el ánimo, y te hace olvidar por algunos minutos tus problemas. El chocolate al igual que otras golosinas está asociado al neurotransmisor de la serotonina, que al mismo tiempo es aquél que más se vincula al ánimo, a la sensación de tranquilidad y al placer.
El problema radica en que su efecto es breve, y después vuelve a producir decaimiento, lo que genera un círculo vicioso, porque las calorías de las golosinas te hacen subir de peso, te deprimes, y así seguimos en un laberinto sin salida.
Un chocolatito más
Es un producto rico en magnesio, un mineral cuya carencia provoca una leve sensación de desánimo. Además, el chocolate estimula la producción de una sustancia que es la feniletilamina, que también aumenta de nivel en nuestro organismo cuando nos enamoramos.