Todo es manejable si lo consumimos en su justa medida, y si la ansiedad es muy grande, se recomienda realizar actividad física como el yoga o pilates, si aún así persiste la necesidad imperiosa de comer dulces, es mejor consultar a un especialista, porque podría deberse a un trastorno alimentario.
La ansiedad por comer algo dulce se relaciona con un estado emocional de estrés, depresión o tristeza. Pero tranquilas, que podemos superarlo. Teniendo una buena alimentación que incluya todos los grupos de alimentos como lácteos, carnes, vegetales, pan y cereales, frutas y grasas, junto a un horario fraccionado cada 3 o 4 horas, se disminuyen las ansias de ingerir cosas dulces.
Se debe ingerir frutas que contienen azúcar natural. También es bueno tener a mano jaleas endulzadas con sucralosa o nutrasweet, para consumir algo dulce sin azúcar, unido a la actividad física que ayuda a evitar la ansiedad.
Por otro lado, se ha comprobado que mientras más azúcar comemos, mayor cantidad nos pedirá nuestro cuerpo. Así es que lo mejor es ir dejándola de a poco, por eso te recomendamos dejar las delicias sólo para los momentos muy festivos, como cumpleaños y aniversarios.
Y si te ataca el hambre de manera voraz, trata de calmarlo consumiendo un yogurt descremado, jamón de pavo, una ensalada o un café. En lo posible no hay que tratar de borrar los estados de aburrimiento, melancolía o soledad con la comida, porque no solucionará el problema.