Barney es uno de esos fotógrafos que logra transmitir de manera única toda la sensualidad y el erotismo de la mujer, sabe elegir las modelos y crea atmósferas sugerentes, en esta labor le acompaña Anna, quien se ocupa del maquillaje y es protagonista de muchas de las fotos de los libros.
En este libro en particular se puede destacar la ambientación típica británica, decoración recargada y decadente. En este escenario ambos autores crean un ambiente de erotismo sublime y aunque pueda parecer burdo, siempre lleva un toque de distinción.
Dentro de los papeles que se juegan en la interpretación esta el ama de casa que hace labores del hogar, las escolares, amigas disfrutando de un té o mujeres vestidas de los años 20. En particular la foto más transgresora de este capítulo es donde aparecen estudiantes en una clase con uniformes que hacen prácticas con un falo de piedra.
Todas sus escenas están protagonizadas por mujeres que realizan escenas lésbicas, pero siempre dirigidas a calentar al lector masculino. Sólo en una secuencia de una orgía de máscaras se vislumbra un hombre.