Esta sensual danza tiene sus orígenes en Egipto, desde donde se extendió tras la invasión turca al resto de países árabes, donde se denomina raks sharqui.
La evolución de esta antigua danza es lo que en Occidente conocemos como danza del vientre. Igual que el Moulin Rouge de Paris, El Casino Opera, en el Cairo, se convirtió en el siglo XX en el lugar donde bailaban las mejores bailarinas del momento.
De aquí salió la gran diva Samia Gamal, que con su con su participación en diversas películas como Ali Baba y los cuarenta ladrones, difundió este arte en todo el mundo.
La danza del vientre incluye movimientos del folclore, danza clásica y contemporánea, con grandes desplazamientos, vueltas y movimientos de todas las partes del cuerpo, pero sobre todo de la cadera. Todo esto lo convierte en uno de los bailes más sensuales y femeninos que existen. Por suerte, puedes aprenderlo en escuelas de baile e incluso gimnasios, ya que actualmente es una de las actividades más demandadas por las mujeres.
¿Cómo es una clase?
Las clases se organizan de acuerdo al nivel de las alumnas y estilo de cada profesora. En general para las principiantes los movimientos se centran en conseguir la soltura de caderas y manos. En un segundo nivel se enseñan desplazamiento y, en un tercero, se empiezan a utilizar crótalos, velos, candelabros, bastones o espadas. Las alumnas más avanzadas deben manejar muy bien todas estas técnicas y movimientos para aplicarlas a los ritmos típicos (baladi, máksun…).
Los movimientos que se enseñan son bateas y chimis principalmente, es decir, movimientos vibrantes de las caderas y hombros marcados al compás del laud o el derbake, instrumentos típicos de los países árabes.
Hoy en día cada profesora o bailarina aplica además sus conocimientos en danza clásica, contemporánea y moderna, dando elegancia y aportando más desplazamientos a los movimientos o coreografías.
Vientre muy sexy
La danza oriental se caracteriza por sus movimientos suaves y fluidos, disociando y coordinando a la vez las diferentes partes del cuerpo. Por ejemplo, los brazos pueden ir a un ritmo diferente del que va marcando la cadera.
La atención de esta danza se centra precisamente en la cadera y el vientre, alternando movimientos rápidos y lentos. Cuando una mujer comienza a danzar con el vientre, mueve sus caderas en forma de ocho o infinito, ondulando suavemente la columna y cuello, moviendo los brazos al ritmo de la música.
Todo el énfasis se pone en los músculos abdominales, por lo que tu vientre se irá moldeando al ritmo de tu práctica. También se realizan movimientos de pecho y hombros, así como serpenteantes con los brazos.