Unos lo hacen por demostrar su singularidad ante el mundo, otros porque aseguran que con ellos se sienten sensaciones diferentes. Lo cierto es que los piercing se han ganado millones de adeptos en el mundo y cada uno lo lleva donde mejor le place.
La mayoría los usa en el rostro, muchos otros les agrada sentirlos en su cuerpo. Incluso varios adeptos se los atraviesan en sus genitales, asegurando que son una estimulación sin precedentes para el sexo.
Y por fin en la boca ya era frecuente. Ahí tienen ustedes a Amy Winehouse, que lo luce como a un lunar y muchas que juguetean con él en su lengua.
Pero lo que ahora “se lleva” entre las adolescentes de todo el mundo es insertarse el piercing ¡En las encías!
Menuda forma de ser singular ¿No?