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- No tomar alimentos crudos. Las ensaladas y frutas frescas son alimentos básicos para una nutrición equilibrada porque aportan vitaminas y antioxidantes, por lo que no deben faltar en la dieta.
- Beber leche con frutas. La leche debe tomarse sola o con cereales, pero no se aconseja tomarla con frutas pues puede interferir su digestión, además combina mal con el sabor ácido de la fruta. La misma regla se aplica al queso, que es un alimento graso y proteico.
- Hervir con abundante agua. Sólo se recomienda si luego se emplea el agua para el caldo, de lo contrario es una gran pérdida de nutrientes.
- Comer rápido. Es la pricipal causa de numerosos problemas digestivos.
- Beber refrescos. Además del gas contienen azúcares que reducen el apetito, y muchos aditivos añadidos (colorantes artificiales, preservantes, etc.).
- Hacer una dieta monótona. Mucha repite y repite los mismos platos. Recordemos que en la variedad no sólo está el gusto sino también la clave de una buena nutrición.
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