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Si bien algunas personas pueden ingerir grandes cantidades de limón sin sentir molestias, hay algunas que no deben hacerlo en exceso: muchos enfermos que abusaron de este cítrico perjudicaron seriamente su salud porque carecían de los minerales alcalinos necesarios para neutralizar los ácidos del limón.
En general, las personas débiles, nerviosas, artríticas, desmineralizadas, muy sensibles al frío, niños y ancianos deben reparar que sólo pueden tolerar pequeñas dosis de jugo de limón -desde algunas gotas hasta medio fruto por día-, mientras que las personas sanas y asintomáticas pueden tomar el jugo de hasta tres limones diarios.
Una cura excepcional
Todas las afecciones en las que el limón actúa eficazmente pueden tratarse con una cura de limón. El tratamiento es más efectivo cuando se ingiere diariamente jugo de limón en cantidades crecientes hasta un cierto límite y después en cantidad decreciente.
Se empieza con el jugo de un solo limón el primer día y después se aumenta de medio en medio limón cada día, hasta tomar diez limones al día (esto debe ocupar unos 19 días aproximadamente). Luego de este tiempo, se reduce la cantidad de forma gradual también en medio limón al día (lo que tomará otros 19 días). Lo más conveniente es no tomar más de la cuenta un solo día, ya que el único modo de que la cura tenga éxito consiste en ir despacio.
Para esta cura asegúrese de que los limones estén suaves y maduros, con la piel amarillo-verde (los limones más viejos contienen más jugo).
Si tiene la seguridad de que los limones adquiridos para esta cura son de cultivo biológico, es decir, no han sido rociados con plaguicidas, conserve la cáscara y la pulpa en el congelador. Puede usarlas después para preparar un jugo especial que estimula el hígado y los jugos gástricos.
Cada noche, ponga unas cáscaras de limón en un recipiente resistente al calor, vierta sobre ellas 600 ml de agua hirviendo y tápelo. A la mañana siguiente, beba este líquido mezclado con el jumo de un limón fresco. Incluso los niños pueden tomarlo como alternativa económica y saludable a la limonada: sólo añada algo de agua fría y endulce con un poco de miel.
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