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La importancia del potasio
El organismo de un hombre que pesa 70 kilos contiene aproximadamente 140 g de potasio (0,2 % del peso del cuerpo). El 90% es intercambiable y está localizado en el interior de las células donde su disposición es casi simétrica a la del sodio al otro lado de la membrana celular.
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¿Para qué sirve?
El potasio desempeña un papel fundamental en el metabolismo celular.
•Actúa junto al sodio para regular el balance de agua en el organismo y normalizar el ritmo cardíaco. (El potasio opera dentro de las células, el sodio fuera de ellas.)
• Cumple un rol importante en la distribución de los líquidos entre las células y en el medio interior.
• Incrementa la excitabilidad neuro-muscular. En forma de iones y en equilibrio con los iones calcio y magnesio, contribuye a la regularidad de todas las funciones celulares, y en especial a la excitabilidad del corazón, del sistema nervioso y de los músculos.
• Reduce la presión sanguínea, lo que ayuda a prevenir las enfermedades cardíacas y la apoplejía.
• Es indispensable para el buen funcionamiento del miocardio, sobre el que ejerce una acción directa.
• Activa los sistemas enzimáticos.
• Interviene en la construcción de las proteínas: sale de la célula cuando éstas se destruyen (catabolismo); cuando tiene lugar su construcción (anabolismo), el potasio actúa.
• Mejora la concentración y la memoria puesto que envía oxígeno al cerebro.
• Junto con el sodio y el cloro, mantiene y regulariza la presión osmótica de los medios celulares, y desempeña un gran papel en el equilibrio ácido-base. En la acidosis metabólica el potasio abandona la célula; en caso de alcalosis ocurre a la inversa.
• Favorece la eliminación de desechos del organismo.
• Interviene en la síntesis del glucógeno: sale de las células mientras el glucógeno se descompone en glucosa, y vuelve a penetrar a continuación cuando el glucógeno se acumula de nuevo en ellas.
• Ayuda al tratamiento de las alergias.
• Interviene de manera muy precisa en la transmisión del influjo nervioso, en los fenómenos de contracción muscular y nerviosa, que favorece en dosis débiles.
Necesidades diarias
Los requerimientos diarios de potasio son mínimos: 2 g, ampliamente cubiertos por una alimentación adecuada. La eliminación se equilibra con las entradas, y las pérdidas son muy débiles: restos en el sudor, 10% en las heces, 90% en la orina, sobre todo en forma de cloruro. En casos de exceso, la orina puede eliminar una gran parte.
La eliminación urinaria es regulada por las hormonas de las glándulas suprarrenales, que retienen el sodio cuando el nivel de potasio en la orina aumenta.
Como en el caso de otros electrolitos, el equilibrio del potasio se alcanza igualando la cantidad ingerida a través de los alimentos con la cantidad excretada. Normalmente, los riñones modifican la excreción de potasio para igualar los cambios en el consumo alimenticio.
Deficiencias
Se producen cuando las concentraciones de potasio en la sangre son bajas, es decir, cuando existe una hipocaliemia (concentración por debajo de los 3,8 miliequivalentes por litro de sangre).
Dado que muchos alimentos contienen potasio, la hipocaliemia no suele producirse por un consumo reducido de ellos.
Los riñones en condiciones normales conservan el potasio de manera eficaz. Una reducción hasta valores demasiado bajos se debe, por lo general, a un funcionamiento anormal de los riñones o a una pérdida excesiva de potasio a través del aparato digestivo -a causa de vómitos, diarrea, uso crónico de laxantes o pólipos en el colon.
El potasio puede perderse con la orina por varias razones, pero la más frecuente es el uso de diuréticos que hacen que los riñones excreten excesivamente sodio, agua y potasio.
Las otras causas de hipocaliemia son poco frecuentes. En las afecciones de las glándulas suprarrenales como en el síndrome de Cushing, éstas producen cantidades excesivas de corti-costeroides que incluyen la aldosterona, una hormona que provoca la excreción por parte de los riñones de cantidades elevadas de potasio.
Asimismo, el uso prolongado de ciertos fármacos como la cortisona, la insulina, la aspirina y los antiasmáticos albuterol, terbutalina y teofilina, aumenta el movimiento de potasio hacia el interior de las células, pudiendo provocar hipocaliemia.
Síntomas de deficiencia
Las disminuciones leves en la concentración de potasio en la sangre no provocan por lo general síntomas. Sin embargo, una deficiencia más intensa (valores inferiores a 3,0 mEq por litro de sangre) puede causar insomnio, ruidos en los oídos, distensión del estómago, atonía del intestino y de la vesícula biliar con el consiguiente estreñimiento, fatiga intensa, hipo-glicemia (baja azúcar sanguínea), debilidad muscular, contracciones musculares e incluso parálisis.
Se pueden dar algunas manifestaciones de insuficiencia cardiaca: descenso de la tensión, dilatación cardiaca y el corazón puede desarrollar ritmos anormales.
Además, trastornos del equilibrio ácido-base: las células se deshidratan, y el agua que contienen pasa hacia los espacios entre las células originando los edemas.
Enemigos
El estrés físico y emocional, el alcohol, el café, el azúcar, los laxantes, la insulina, la cortisona y las aspirinas son enemigos directos del potasio.
Recomendaciones
• Si bebe mucho café, quizá quiera vencer la fatiga que sufre por la falta de potasio.
• Si tiene la necesidad de comer dulces, ello indica bajos niveles de potasio.
• Con la transpiración se pierde potasio y magnesio. Para reemplazarlos consuma fruta y vegetales horas después del ejercicio intenso.
• Si sufre de hipoglucemia puede retener agua y perder potasio. Tome suficiente magnesio para restablecer el equilibrio mineral de su organismo.
• Los diabéticos y las personas con enfermedades al riñón deben controlar su consumo de potasio con indicación médica.
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