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Vitaminas para el invierno
Cuando nuestro cuerpo está más expuesto al frío y menos favorecido por el sol, incrementan las necesidades de ciertos nutrientes. Esta es la época en la que se deben incrementar el consumo de alimentos altamente nutritivos y reforzar la dieta con complementos nutricionales para garantizar nuestra salud.
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A muchas personas el invierno suele tomarlas desprevenidas, debido a que no tomaron las medidas necesarias para hacerle frente al frío.
En esta época del año nuestro organismo necesita mayor cantidad de determinadas vitaminas y minerales, para mantener equilibrada su energía y para poder satisfacer los requerimientos energéticos y nutricionales que suelen darse con los cambios climáticos y metereológicos que se suceden cada año.
Una dieta balanceada en la que primen los alimentos cocidos junto a algunos suplementos vitamínicos que refuercen el sistema inmunológico, nos permitirán pasar el invierno de manera más agradable y libre de enfermedades.
Más frío, más calorías
Muchas personas creen que con la llegada del invierno deben ingerir una mayor cantidad de alimentos, ya que el organismo necesita más calorías para mantener la temperatura corporal en equilibrio.
Y en cierto modo tienen razón, sin embargo, lo importante es reparar en localidad de dichos alimentos y no sólo en la cantidad que se ingiere.
El hecho de que en estos meses de frío nuestro organismo requiera una mayor cantidad de energía no significa que debamos caer en los excesos de una dieta desequilibrada.
En invierno se debe aumentar al consumo de carbohidratos complejos para obtener la energía suficiente, lo que ayudará a mantener el cuerpo caliente.
Su importancia como formadores de energía es tal, que deben ser responsables del 50% de la ingestión calórica total de toda persona, independientemente de la actividad que realice.
Se encuentran en mayor proporción en los cereales integrales como: arroz, quinua, kiwicha, trigo y legumbres.
Son carbohidratos de absorción más lenta que la de los carbohidratos simples (frutas y dulces), pero también, una fuente energética más eficiente para cubrir las necesidades diarias.
Durante esta estación, también se recomiendan las frutas pero sólo las frescas (no frías) del tiempo, especialmente agridulces como la manzana y el membrillo.
Asimismo, conviene incrementar la proporción de grasas buenas. Éstas a pesar de demorar más tiempo en transformarse en energía, también ayudan a mantener el equilibrio térmico.
Una ración suplementaria invernal se obtiene tomando un par de cucharadas de aceite de oliva y un puñado diario de frutos secos (especialmente pecanas y nueces).
Además, es aconsejable aumentar el consumo de proteínas, poniendo especial énfasis en las de origen vegetal, como el tarwi, las arvejas, la soya, etc. pues contribuirán también con su aporte de energía al organismo.
El invierno es también la estación ideal para disfrutar de sopas, guisos y compotas calientes. No obstante, no debe olvidar que hay que consumir siempre una buena ración de ensalada variada.
Algunas verduras y hortalizas aportan vitaminas A y B, que vitalizan la piel y la protegen del frío. Se recomiendan los germinados, el berro, el brócoli, la espinaca, la zanahoria y la calabaza.
Los vegetales de piel amarilla, naranja o roja son eficaces reforzantes de la inmunidad debido a su alto contenido en carotenos (precursores de la vitamina A) y flavonoides antioxidantes que combaten a los radicales libres.
Más frío, más vitaminas
La llegada del invierno no sólo produce modificaciones ambientales notorias sino también expone a nuestro organismo a contraer las infecciones propias de esta época, sobre todo cuando nuestro sistema inmunitario no está lo suficientemente fortalecido.
Una dieta balanceada puede garantizar el aporte de todos los nutrientes necesarios para ello. Sin embargo, para las personas convalecientes o para aquellas que tienden a sufrir un descenso en las defensas durante los meses de frío, puede ser de gran ayuda el tomar algún suplemento vitamínico que potencie su sistema inmunológico.
VITAMINA A Zanahoria, albaricoques,algas, vegetales verdes.
VITAMNA B3 Levadura de cerveza, maní,avellanas, almendras, germen de trigo.
VITAMINA B6 Levadura de cerveza, germen de trigo, cereales integrales.
VITAMINA C Cítricos, vegetales.
VITAMINA E Aceite de oliva, de maíz, de germen de trigo, frutos secos.
CALCIO Leche, yogur, queso, verduras de hojas.
MAGNESIO Soya, frutos secos, avena, pan integral, lentejas, higos y espinacas.
ZINC Semillas de calabaza y de girasol, germen de trigo, avena.
HIERRO Levadura de cerveza, algas, lentejas, mijo, germen de trigo.
SELENIO Quesos, huevos y cereales.
ACIDOS GRASOS OMEGA 3 Y 6 Aceites vegetales de maíz, soya, oliva, linaza, girasol, prímula; semillas de girasol, frutos secos y palta, salmón, atún, sardina.
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