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Botox: lo mejor contra las arrugas
La inyección de toxina botulínica es la estrella en el combate de las primeras arrugas de expresión. Pero debes usalar con cautela.
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Antes de llegar a los 30, mucha gente está utilizando el Botox (toxina botulínica) para disimular las primeras líneas de expresión que comienzan aparecer. La sustancia es lo mejor en el combate de las arrugas - capaz de inhibir las contracciones de los músculos de la cara, estira la piel, tardando la cirugía plástica por un buen tiempo. El efecto de esa técnica es temporáneo: su durabilidad es de hasta seis meses.
Qué es el Botox
La toxina botulínica es la sustancia causadora del botulismo (enfermedad que paraliza la musculatura del cuerpo). Utilizada en pequeñas dosis, no es capaz de desencadenar la enfermedad, sino más bien de corregir las áreas relacionadas a la contracción muscular en determinados lugares del cuerpo.
Por varias décadas, oftalmólogos estudiaron la sustancia para tratar espasmos involuntarios de la musculatura de los párpados. Pero no fue sino hasta hace diez años que se comenzó con los estudios en el área de la estética.
Cómo aplicarlo
La aplicación del Botox es hecha con agujas finas en la área de las arrugas. "El botox está indicado para eliminar o amenizar las arrugas alrededor de los ojos, las patas de gallo y las arrugas entre las cejas", explica la dermatóloga Ana Lucia Recio, de Sao Paulo. Normalmente se realizan tres aplicaciones entre las cejas y tres en la parte externa da cada ojo (en el lugar correspondiente a las patas de gallo). No hay necesidad de anestesia.
Recuperación
La recuperación es rápida. Después de la aplicación lo ideal es que la persona no se acueste ni se toque el rostro como mínimo por cuatro horas. En esta etapa es importante mover insistentemente los músculos corregidos, arrugando la frente, las cejas o los ojos, y así optimizar los efectos de la inyección.
La auge del Botox
La Sociedad Brasileña de Dermatología de Sao Paulo viene informando que la aplicación del Botox se ha convertido en un boom entre la población. Las personas están volviendo de tres a cuatro veces por año a los consultorios dermatológicos o a las clínicas de cirugía plástica para una nueva sesión. Sin embargo, los especialistas recomiendan la reaplicación cada seis meses, como máximo. "No se puede quitarle importancia a un procedimiento que, aun con bajos riesgos, puede traer complicaciones", alerta la Dra. Lucia Arruda, presidente de la sociedad.
Cuáles son los riesgos
Exagerar en la dosis o caer en manos de un profesional inexperto puede resultar en hematomas, pérdida de la expresión, caída de los párpados y debilidad de los músculos. La dermatóloga también hace un alerta para las altas dosis aplicadas en las arrugas del cuello. "Pueden causar debilitamiento de los músculos flexores y, a veces, dificultad temporaria para deglutir."
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