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Quistes de ovarios

Diariamente dos de cada diez consultas femeninas se les diagnostica quistes de ovarios. Un mal habitual que tiene fácil solución si se trata a tiempo, de lo contrario, puede traer molestas complicaciones debido a su tamaño desde un dolor abdominal hasta provocar, en algunos casos, infertilidad.
A menudo muchas mujeres se alarman ante la presencia de quistes en los ovarios pues lo relacionan con un posible cáncer al ovario o a una imposibilidad de no tener descendencia. Lo cierto es que los quistes tienen la particularidad de ser inofensivos mientras que son pequeños porque son parte de un problema funcional del aparato reproductor, que con un buen tratamiento a base de hormonas éstos logran desaparecer. El problema surge cuando nos olvidamos de ellos y crecen más de lo normal, llevando al médico a practicar una necesaria operación quirúrgica.

Para definir la aparición de los quistes, antes debemos diferenciar un quiste de un problema tumoral. El quiste es una pequeña cavidad líquida que crece en el ovario durante el proceso ovulatorio, pero si el contenido de esta cavidad es sólida, vendría a ser un tumor. Por lo tanto, los quistes no son tumores y, por lo general, no se transforman en cáncer de ovario.

Normalmente, durante el proceso ovulatorio el ovario comienza a formar folículos que van ir creciendo y madurando hasta alcanzar un tamaño promedio de 18 a 25 mm. Cabe señalar que sólo uno de los folículos alcanza a madurar completamente, logrando que éste se rompa y libere un óvulo para luego ser fertilizado.

Sin embargo, a veces estos folículos continúan creciendo hasta sobrepasar la medida estándar que es de 25, 30 ó 40mm, considerándolos quistes funcionales producidos por el ovario.

Ovarios poliquísticos
También existe otra enfermedad llamada ovarios poliquísticos o síndrome de ovario multiquístico. Esta anomalía se debe a un mal funcionamiento del ovario que tiene la particularidad de producir a la misma vez abundantes folículos que van ir madurando en forma paralela hasta deterner su crecimeinto en un momento determinado.

Imaginemos que en el interior del ovario existe un rosario lleno de folículos pequeños, los mismos que tendrán la facultad de producir hormonas femeninas llamadas estrógenos en cantidades muy importantes que provocarán un hiperestriñismo, es decir un aumento de la cantidad hormonal femenina. Para devolver el equilibrio hormonal, el organismo convierte una parte de estos estrógenos en hormonas masculinas, en un intento de compensar este balance pero que a la vez ocasiona ausencia de menstruación, hirsutismo, por ejemplo, aumento del vello corporal a nivel del labio superior, de los pezones y en la línea umbilical del abdomen. Al mismo tiempo, produce acné, acantosis, transtornos a nivel de insulina y en el caso más grave, infertilidad.

Muchas mujeres padecen de ovarios poliquísticos pero no todas sufren este conjunto de síntomas en general, sino que a menudo sólo presentan algunos de ellos. Por esta razón, la mayor parte de ellas que van al dermatólogo por un caso de acné, lo primero que el médico solicita es tomar una ecografía de la pelvis para detectar un ovario poliquístico. Esto es importante porque ningún tratamiento sirve si no se empieza a curar desde el origen del problema.

Cuidado con la infertilidad
Es cierto que los quistes resultan inofensivos si se tratan a tiempo, pero si se pierde el control sobre ellos podría generar un problema de infertilidad, por ello es importante colocar los puntos sobre las íes en este aspecto.

En muchos casos los quistes bloquean el proceso ovulatorio, haciendo que ningún óvulo llegue a madurar. Además, cuando los quistes empiezan a crecer, también los ovarios comienzan a ensancharse, que incluso llegan a superar el tamaño del útero mismo. Esta acción provoca que el ligamento útero-ovárico se estire y pierda la relación ovario- trompa, es decir, que cuanto más se estire el ovario, éste se alejará más de la trompa de falopio, produciendo una disrrupción en la aquitectura de la pelvis que perjudicará una normal ovulación ocasionando infertilidad, dolor pélvico y dolor durante la relación sexual.

Tratamiento
Antes de poner en marcha un tratamiento se requiere realizar una exploración física a nivel pélvico o a través de una ecografia para determinar si existe un agrandamiento del ovario que indique que los quistes van aumentando de tamaño. También se hace híncapie en los síntomas que presente el paciente.

Si los quistes son pequeños ( 3 ó 4 c.m.), el médico puede darle un tratamientro a base de anticonceptivos para disminuir o cesar la función ovárica, logrando muchas veces que los quistes se disuelvan y desaparezcan, al no aumentar la producción y desarrollo de los folículos. Pero si un quiste empieza a adquirir mayor volúmen y alcanza a medir entre 8 ó 10 c.m. puede resultar peligroso para la mujer porque éste podría llegar a romperse y producir un dolor terrible. Por lo tanto, será necesario que el doctor intervenga para aspirar el quiste, si es posible, o realizar una extirpación cuidadosa del mismo a nivel quirúrgico. En pacientes mayores de edad o postmenopáusicas se procederá a extirpar el ovario.

No todos los quistes se operan
Aún existen médicos que por un fin lucrativo, deciden operar un quiste cuando en realidad no era imprescindible. Por lo tanto, debemos recalcar que no todos los quistes se operan, ya que muchos de éstos logran desaparecer tras recibir un adecuado tratamiento hormonal.

Un quiste ovárico sólo se opera en casos de urgencia porque logra sobrepasar los cuatro centímetros y comienza a comprometer estructuras aledañas del aparato reproductor, o cuando el dolor es intenso como una torcedura, o pueda romperse. En ocasiones también puede producir retención de líquidos u otras serias complicaciones que ponga en peligro la vida de la mujer, por lo que sí ameritaría necesariamente la intervención del cirujano para la extirpación del quiste.

La via quirúrgica más idónea para operar un quiste es a través de la laparoscopia, por el ombligo. Es importante que la cirugía sea de mínimo acceso para preservar la fertilidad de la mujer. Por ello, resulta imprescindible un buen diagnóstico realizado por un médico profesional. «Hay que recordar que los diez peores enemigos de la mujer son los diez dedos del cirujano, porque cuanto menos metan la mano, menos meterán la pata».

Visite a su médico. Todas las mujeres en edad fértil deben acudir por lo menos una vez al año a su ginecólogo para la detección precoz de cualquier tipo de enfermedad ya sea a través de una simple ecografía o un examen de papanicolau.
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