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Vision femenina y masculina de la sexualidad

Mitos y roles en el mundo de la sexualidad femenina y masculina. Una revisión sobre las ideas más extendidas y las mentiras más generalizadas sobre el sexo.
A través de la historia se ha tejido un sin número de conceptos y parámetros sobre la sexualidad. Hombres y mujeres hemos crecido bajo estereotipos bien marcados sobre cuál va a ser nuestro papel y rol en la sociedad, como seres sexuales. Es decir, se ha establecido que las mujeres conciban el sexo como una consecuencia del amor, donde necesariamente se involucran los sentimientos y todo el romanticismo. Mientras que a los hombres se les atribuye una percepción del sexo como una cuestión meramente carnal y superfluo. Estas dos ambivalencias, no son un problema de género sino depende en gran parte a los patrones con que hemos sido formados desde la niñez, así como, las experiencias que hayamos adquirido durante nuestro crecimiento dentro del entorno familiar y social.

Esta compleja ideología establecida entre hombres y mujeres ha afectado el normal desenvolvimiento sexual de las personas porque finalmente no los deja ser ellos mismos, sino que deben bailar bajo estos preceptos que los limita a actuar individualmente. E incluso ha sido el origen de muchos prejuicios tales como que la mujer es menos racional porque actúa por impulsos sentimentales, porque su romanticismo la hace vivir dentro de una burbuja; de otro lado, los hombres también se han visto limitados al momento de exteriorizar sus sentimientos porque tienen el temor de ser ridiculizados, de ser considerados menos hombres y hasta el punto de calificarlos como gays. Gracias a estas acepciones a la mujer se le ha idiotizado y al hombre se le ha insensibilizado.

Románticas y Carnales
Aunque la sociedad los haya moldeado, lo cierto es que, los hombres y mujeres son diferentes entre sí, ya sea por el papel que recibieron desde que nacieron o por el producto de su socialización con los demás.

Si analizamos por un momento el comportamiento erótico del hombre llegaremos a la conclusión de que su nivel de erotización se centra en sus órganos genitales, mientras que para la mujer el órgano sexual es todo el cuerpo en su conjunto, incluyendo mente y sentimientos. Por eso es común escuchar que los hombres piensan con el pene y que este sería el eje principal de su vida sexual. Es decir, ellos podrían separar fácilmente el deseo sexual de la parte sentimental.

Lo opuesto sucede con la mujer porque ella sí maneja su cuerpo como una zona sexual más ampliada. Por eso las mujeres suelen vestirse de una determinada forma para exponer sus atractivos al sexo opuesto , esto quiere decir, que ellas toman en cuenta a su cuerpo para la seducción a comparación de los hombres. Esto no significa que ellas no tengan una parte genital que se excite para iniciar un encuentro sexual, sino que todo el cuerpo funciona como un órgano sexual.

Pero no hay que temer, porque los tiempos van cambiando y evolucionan, porque aunque aún exista cierto tabú para manejar el tema sexual, poco a poco los hombres van abriéndose a sus sentimientos y también hay mujeres que ya empiezan a tomar la iniciativa en el sexo. Aunque hay mucho camino por recorrer.

¿Plenitud sexual?
En la actualidad, la sexualidad atraviesa por una etapa difícil en la que cada vez se tergiversa su concepto y su uso. A pesar de ello, irónicamente el sexo sigue siendo un tabú, que no lo deja avanzar y mejorar. Es necesario que reparemos en la idea de que el sexo es una manifestación del amor entre dos personas, para darle mayor intensidad, intimidad y más sentido a una relación. Sin embargo, el ser humano al ingresar a la era de la globalización, del Internet, del Chat se ha deshumanizado y cada vez pierde el sentido del compromiso; todo se convierte en anónimo. A esto se añade que se ha perdido el tiempo de espera del encuentro sexual, cambiándose por la aventura. Esto suele acontecer en los más jóvenes que muchas veces se encuentran perdidos y abrumados por esa falta de identificación propia entre su cuerpo y sus sentimientos.

Prácticamente se puede afirmar que la sexualidad se ha visto contaminada de la idea del no compromiso. Mientras que, el deseo de vivir el momento y la imitación se convierten en una moda, como si se tratara de una revolución de los sexos para disfrutar de una vida sexual más plena. Nada más equivocado y errado. Porque el ser humano pierde así lo verdaderamente indispensable para llegar a ese objetivo que todos quieren alcanzar: la plenitud sexual.

Hoy se puede apreciar como el Internet viene a ser un medio para entablar una relación amorosa sin haber tenido ningún contacto previo, amores en masa y sin compromiso, como una simple escapatoria para obtener un placer inmediato.

Esta nueva tecnología ha exacerbado la compulsión del deseo y el deseo de inmediatez. Y de esta forma, se ha olvidado la manera de construir una relación mutua, de dos, porque siempre se está pendiente en el interés propio. Pareciera que se habrían cambiado los términos de placer sexual por el placer inmediato.

¿Sexo a los ....?
Algunas personas señalan que la plenitud sexual se alcanza sobre los 35 años en los hombres y en las mujeres a los 38. Tal vez se llegó a esta conclusión porque se dice que en esta etapa se encuentra al máximo el funcionamiento hormonal de ambos. Pero si definimos ¿Qué es plenitud sexual? concluiremos que es la capacidad que tiene un hombre y una mujer de sentirse capaz de recibir y dar placer a su pareja, así como, sentirse feliz con su propio cuerpo. Sin duda, esto podría darse en cualquier edad, sólo depende de cuándo y que tipo de relación queremos tener. Además la plenitud sexual no se debe plantear a nivel de la edad, sino a nivel del hombre o de la mujer, en la orientación general que da a su necesidades, donde el sexo no es más que un elemento. Y donde el amor es el motor principal para su buen funcionamiento.

Amando sin Restricciones
El amor de la pareja humana le da personalidad a la sexualidad. Entonces el sexo es cuestión de cómo la persona decide amar y relacionarse. Hay hombres que son sumamente tiernos y afectivos y que necesitan el afecto de la otra persona para entablar una vida sexual. Así también hay mujeres que no quieren saber nada de la ternura y del amor y sólo buscan un encuentro sexual.

Entonces, todo depende del ángulo por donde se le mire, lo que sí deberíamos desterrar de nuestras mentes es aquel mito que señala que el hombre sólo piensa en el sexo antes del amor, si esto fuera así podría deberse al tipo de formación que recibió de sus padres o de su contexto vivencial donde se le enseñó ha disociar ambas cosas, pero su naturaleza está fuera de ser así.

Los hombres que actúan de este modo, al final, reciben un golpe duro el día que sienten que realmente aman a una mujer. Ellos no podrían verla como mujer y como compañera a la vez, porque tendrían la tendencia de separar el sexo del amor y sufrirían muchísimo.

Las personas deben dejar de enjaularse en estos parámetros; de aplaudir la conducta de un hombre que separa supuestamente el amor del sexo; así como, dejar de reprimir a la mujer en su sexualidad; al fin y al cabo es una decisión personal.

Estas diferencias entre los hombres y mujeres sobre su sexualidad será el resultado de cómo le enseñaron sus padres ha dar y aceptar el cariño, el cuerpo, la ternura.

El futuro de la sexualidad
Los niños que han vivido en hogares donde sus padres no han sido capaces de ser cariñosos, afectuosos, entre ellos como pareja, crecen sintiendo que sus padres son asexuados, sin sexo, sin ternura, sin abrazos, sin besos y cuando llegan al matrimonio o aman a alguien creen que debe ser igual; porque ese ha sido durante años su patrón de vida afectiva y sexual.

Por ello, los padres deben evitar el maltrato físico y verbal en sus hogares, porque pueden desarrollar ambientes nocivos para sus hijos y lesionarán su concepto de sexualidad y los marcará mental y emocionalmente para toda la vida.

Por lo tanto la familia es fundamental en la educación sexual de los hijos por que representa un ámbito donde se gestan las primeras actitudes, conductas de amor, aceptación e identificación sexual. Las pautas familiares sirven como modelos de relación entre ellos y, sin duda, repercutirá en su capacidad de crear vínculos con otras personas.
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