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Su toreo
Manolete se quedaba quieto. Era el torero que menos pasos daba entre los pases. Actitud que definía el valor del torero cordobés, aunado a ello su "apasionada entrega" le llevó a sufrir 33 percances, algunos graves, otros no tanto; pero ninguno mermó su ánimo, ni el respeto que por el triunfo y el público tenía. Dicen que la tarde de Linares una sombra acompañó en el paseíllo a "Manolete", la sombra que le atosigaba cada día más por las crueles exigencias del público. Esa sombra, afirman, lo llevó a entregarse en la suerte suprema con un toro que sabía le haría daño. Vino la cornada y con ella la inmortalidad de una figura que se convirtió en un esqueleto inmutable del toreo.
La tarde del 28 de agosto de 1947
Los alternantes de "Manolete" en la corrida del 28 de agosto de 1947, Rafael Vega de los Reyes "Gitanillo de Triana" y Luis Miguel Dominguín, habían cortado una oreja cada uno. "Manolete" es abroncado por el público cuando sale a enfrentarse a "Islero", quinto de la tarde, después de una actuación poco convincente en su primero. Después de una faena a la altura de su reputación, "Manolete" entra a matar muy despacio, con la muleta a la cintura, y el toro le mete el pitón derecho en el muslo. El torero se desangra.
Las asistencias levantan a "Manolete" y equivocan el camino a la enfermería, llevándolo en dirección al patio de caballos. El torero herido llega a la enfermería siete minutos después de la cornada. El parte del médico de la plaza, Fernando Garrido Arboledas, declara a "Manolete" víctima de una "herida de asta de toro situada en el Triángulo de Scarpa, de 20 centímetros de longitud de abajo a arriba y de dentro a fuera... con rotura de la vena safena y contorneando el paquete muscular nervioso de la arteria femoral". El torero declara que no siente la pierna mientras se fuma un cigarro. A las 23:00 horas es trasladado al hospital de Linares.
El médico de Las Ventas, Luis Giménez Guinea llega procedente de Madrid y autoriza la transfusión de un suero de plasma desecado con la intención de que el torero regenerara sangre.
A las 5:07 horas del 29 de agosto, "Manolete" pronuncia sus últimas palabras ante Giménez Guinea.
- "¡Qué disgusto le voy a dar a mi madre!"
- "¡Don Luis, que no veo, no veo nada"
El ensangrentado traje de luces de "Manolete" es trasladado para su exhibición al Museo taurino de Madrid y la cabeza de "Islero" es colocada en el Museo taurino de Sevilla.
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Reforma |
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