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Regresó a los circuitos pasadas seis semanas desde el accidente, Lauda cuenta que ese día estaba virtualmente petrificado del miedo. Lauda se llevó el campeonato del mundo en 1977, a pesar de ganar sólo tres carreras ese año.
Abandonó a Ferrari, en su marcha realizó duras críticas hacia el equipo, de las que acabo retractándose en gran parte y esto le permitió convertirse en embajador extraoficial del fabricante automolístico.
En 1978 firmó con Bernie Ecclestone y Gordon Murray en la escudería Brabham.
Firmó a partir de 1978 con Bernie Ecclestone y Gordon Murray en la escudería Brabham. Pero el éxito no estuvo a la altura de lo esperado de parte de este trío, especialmente debido al pobre funcionamiento del motor Alfa de 12 cilindros que equipaba el auto, y en el Grand Prix de Canadá 1979, dos años después de su salida del equipo Ferrari, Lauda decidió que ya no quería competir y se retiró de forma repentina de la F1. Se dedicó durante los siguientes dos años a la aerolínea que había fundado y a ser comentarista televisivo.
Lauda no era más rápido que el mejor de sus competidores. No le gustaba tomar riesgos que no considerara necesarios. Fue exitoso porque tenía el mismo tipo de confianza en sí que los megalómanos, sin tener su psicosis. Una honestidad y una rectitud absolutas hacia sí mismo conformaron en gran medida su exitoso enfoque mental en la pista. Además, a pesar de ser mal estudiante en su juventud, tenía una inteligencia superior en un ramo del deporte donde este factor es determinante. Puede haber habido algunos pilotos mejores que él pero nunca hubo otro igual.
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El Norte |
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