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Para los conocedores del deporte, en especial de los clavados, este nombre lo dice todo.
El valor de la plata
Klaus Dibiasi tenía 17 años de edad cuando logró la presea de plata en la plataforma de 10 metros en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964.
Para Italia, la medalla de Dibiasi representaba mucho. Por primera vez en la historia de esta disciplina, un italiano subía al podio de los vencedores, cediendo el lugar de honor por tan sólo 1.04 puntos. Fue tanta la sensación que causó la obtención de esa medalla, que a su regreso a la localidad de Bolzano las autoridades decidieron invertirle al deporte del nuevo estrella.
Como la alberca donde practicaba Dibiasi era al aire libre, optaron por techarla, para que así el medallista se entrenara durante el duro invierno y no viera disminuidas sus posibilidades futuras de más victorias. La maniobra rindió sus frutos. Con el paso de los años, Dibiasi dio a Italia tres medallas doradas y dos de plata en distintas ediciones de los Juegos Olímpicos.
Nada fácil es mantenerse en la cima de un deporte, donde la edad va jugando un papel determinante frente a las limitaciones físicas y coordinativas que va imponiendo el cuerpo humano, y Dibiasi lo logró.
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