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Janet Evans |
Ficha Técnica |


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Con sus récords aún vigentes y las cinco medallas olímpicas que ganó en Seúl y Barcelona, es considerada como una de las mejores nadadoras del siglo.
Contra todas las reglas, con su metro y 56 centímetros de estatura, 49 kilogramos de peso y siendo una adolescente de 17 años, Janet Evans empezó a escribir su historia en la natación mundial.
No cualquier deportista soporta mantenerse en la cima durante tres ciclos olímpicos, y lo que es aún más difícil, haciendo podio. Tal es el caso de Evans, quien a finales de la época de los 80, en la especialidad fondo, derribó a las siempre dominantes competidoras del entonces bloque oriental, entre ellas, las rusas y alemanas. Pero antes de convertirse en estrella olímpica, Evans fue nombrada como la mejor de su país en 1987, crédito que compartió con el legendario Matt Biondi durante dos años consecutivos.
Desde 1986 comenzó a cosechar un sinnúmero de éxitos inalcanzables. Ganó el Abierto de Estados Unidos, impuso marcas colegiales, universitarias, olímpicas y mundiales, en yardas y en metros. El 22 de septiembre de 1988, Evans deslumbró a propios y extraños del olimpismo mundial al dar una "brazada gigante" en Seúl, Corea del Sur, adjudicándose el oro en los 400 metros libres. Le bastaron 4 minutos, 23 segundos con 85 centésimas para finalizar la prueba, además de imponer un nuevo récord mundial y olímpico.
En septiembre de 1998 siguió fijando nuevas marcas. Evans dio otra brazada magistral en los 800 metros libres, al imponer un nuevo récord olímpico el 24 de septiembre, con 8 minutos, 20 segundos y 20 centésimas. Para cerrar con broche dorado su intervención en Seúl, Evans alcanzó los máximos laureles en los 400 metros combinado individual.
Hoy en día, éstos y otros récords siguen vigentes, lo que refuerza su constancia y la convierte en una de las mejores nadadoras del Siglo 20.
A inicio de los 90 emigró de California a Austin, para entrenar con Mark Schubert en su camino a Barcelona 92. Un año después, ella continuaba con su dominio al figurar entre las tres primeras del mundo. En el Mundial de 1991 en Australia, Evans dio una muestra de que seguía conservando su poderío, al triunfar en los 400 y 800 metros libres.
En Barcelona la expectativa era que arrasaría. Sin embargo, solamente ganó el oro en los 800 metros libres, mientras que en su prueba estelar, los 400, tuvo que conformarse con la plata.
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