Steffi Graf Ficha Técnica




Su relación con la prensa siempre fue distante y sin ningún tipo de concesión personal, pero cuando se soltaba su pelo rubio y lo dejaba caer sobre sus hombros para luego ofrecer alguna sonrisa, de inmediato llenaba de clase y distinción el ambiente.

Su mundo interior, como su tenis, no tenía nada que ver con el del resto de las profesionales y por eso en Estados Unidos, donde todo lo anterior es fundamental para ser querido, Graf no será recordada como una campeona carismática, pero sí como la mejor de toda una era y entre las más grandes de todos los tiempos.


Sus inicios

Palitos salados y helados de frambuesa fueron sus primeros premios al esfuerzo en una cancha de tenis. Tres años tenía Stefanie María Graf, nacida el 14 de junio de 1969 en Bruhl, cuando su padre le puso una pesada raqueta de madera en su pequeña mano. Apenas podía sostenerla, pero el virus del tenis la infectó enseguida, y desde ese momento todo comenzó a cambiar en el deporte blanco.

El padre, Peter Graf, reconoció inmediatamente el talento fuera de lo común de su hija, y lo explotó en forma metódica. Montada sobre una gran dosis de orgullo, Graf luchó hasta llegar a la cumbre del tenis.

Tras sus comienzos contra la pared del salón de su casa, llegó su primera victoria en un torneo juvenil en Munich. Su primer entrenador, Boris Breskvar, considerado el descubridor de Boris Becker, opinó que Steffi era una dotada tenística como hay una o dos en un siglo.

Con 12 años fue la primera alemana en ganar el Orange Bowl. Su primera victoria de torneo profesional llegó en 1986, y la centésima el 6 de julio de 1996, con su séptimo triunfo en el césped de Wimbledon.

2 de 3