Eddy Merckx Ficha Técnica




Lo mismo ganaba Clásicas de un día, pruebas de seis días y grandes vueltas, triunfos que lo ubican como un sinónimo de la época dorada del ciclismo mundial.

Después de sacar casi 18 minutos a su más cercano perseguidor en la clasificación general, el ciclista belga Eddy Merckx termina el Tour de Francia de 1969, no sólo con el suéter amarillo de campeón. El pedalista, apenas en su primera participación en la Ronda Gala, se enfunda también el de montaña y el blanco, que entonces representaba la clasificación combinada.

Fue algo nunca antes visto, por lo que nacía así "El Caníbal", el más grande ciclista que ha existido en la humanidad.


Coraje, más que fortaleza

Su mejor arma, coincidían los especialistas, siempre fue su carácter contagiado por su fuerza de voluntad, pero sobre todo, por su gran ambición.

Para "El Caníbal" no había otra alternativa que no fuera la victoria. Así, en una década dorada para el ciclismo profesional, entre 1966 y 1976, Merckx consiguió nada menos que 525 victorias, entre parciales y generales.


Nunca ceder

Era el Tour del 71 y al paso por Los Alpes el belga se sentía presionado por el tren de velocidad que marcaba el español Luis Ocaña, con su admirable relación de 42 x16 dientes en los engranajes de la máquina.

El español coronó solo el último puerto del día, luego de haber soltado a Joop Zoetemelk y Lucien Van Impe. Atrás, mucho muy atrás, Merckx no cesaba, seguido por un pelotón de 80 corredores, y sin nadie quien colaborara en la persecución. Sobre la meta Merckx perdió más de ocho minutos sobre Ocaña, a quien muchos ya daban como ganador, a pesar del largo camino que quedaba hacia los Campos Elíseos. Rafael Geminiani, director deportivo de Ocaña, no cantaba victoria. "Me pregunto si lo que Merckx ha hecho atrás, con 80 corredores a su rueda, no es más importante que los ocho minutos ganados por Ocaña", sentenció el director.

Al día siguiente, "El Caníbal" saldría enfurecido. Su ataque partió el pelotón en dos; su equipo quedaría por delante y atrás el de su adversario Ocaña. Recortaría dos minutos con doce segundos, producto de una escapada de 212 kilómetros.

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