La vida de Pamela Jelimo dio un giro de 180 grados en estos últimos meses. Antes de agosto, cuando consiguió en Beijing el título olímpico de los 800 metros, y sobre todo después de haber ganado en septiembre el premio de un millón de dólares en la Liga de Oro, muy pocas personas estaban interesadas en su vida y en la de su familia. Hoy, en cambio, hay siete hombres que afirman ser su padre y cientos de otros que le han pedido matrimonio.
La aparición de los pretendientes a marido es lógica. Para explicar el de los siete padres hay que remontarse bastante atrás, hasta cuando la madre de Pamela, Esther Roda Cheptoo, era casi una niña.
Según una costumbre de la tribu Nandi -que habita al norte del Valle del Rift, la zona que más campeones ha dado al mundo del atletismo- a la que pertenecen, cuando una familia no tiene más que hijas, una de ellas debe asumir el papel del “hombre” de la casa y se tiene que hacer cargo de los mayores de la familia (padres y abuelos), del ganado y de todos los problemas que surjan. Su estatus le permite tener hijos, pero no puede casarse porque es “un hombre”. Si tiene hijos no existe la figura del padre oficial y se asume sin problemas que pueda cambiar de pareja.
Este fue el papel que se le asignó a Esther Roda Cheptoo, quien tuvo así nueve hijos. Pamela fue la tercera, informó ABC.
Pamela se ha convertido en la primera mujer keniana campeona olímpica, en el primer atleta keniano en ganar la Liga de Oro y sus ingresos de esta temporada llegan casi a los cuatro millones de dólares.