HUELLA PARA EL FUTURO
Desde 1966 hay una huella para el futuro. "Caminos del Inca" cruza difíciles y llega a sitios increíbles, los automóviles que rompen récords de tiempo y alcanzan cumbres e distancias. y todos los años hay banderas nuevas en las punas y se despiertan entusiasmos de fiesta en los caseríos tristes.
Pero hay algo más importante. Algo que es vida, que es positivo, que es energía ya indestructible. Todos los años del Automóvil Club Peruano lleva progreso a Perú. Carreteras nuevas, pequeñas industrias, pueblos formados a la vera del camino, agrupaciones, mecánica, dinero, comunicación con Lima, conocimiento mutuo, ambición sana u constructiva, estímulo y ejemplo, y muchos más, son huellas que vamos dejando para que se forme el verdadero camino.
No nos engañemos. Sabemos que no todo los comprenden. Sabemos que acá, en Lima, no todos lo juzgan como merece,. Pero estamos seguros también que allá, en los sitios por donde pasamos, en los lugares adonde llega la titánica competencia, nos están esperando. para aprender más, para vivir mejor, para seguirnos, para ascender.
El Gran Premio "Caminos del Inca" no es sólo una carrera, no es una competencia automovilística más. Es una continuación de la historia. Es una forma de cumplir. Es una misión de fe, de amor, de lealtad. Es una lucha nueva con medios nuevos en los caminos viejos. Es una meta lejana que tratamos de alcanzar. La historia, viendo la huella para el futuro, nos habla de un Inca, de un peruano, de un hombre que forjó un imperio, que llenó una época, que construyó una civilización. Y nos habla de un español que llego de otras tierra para imponer su idioma y religión. Y nos habla de un nuevo peruano nacido al embrujo de esas dos fuerzas de fe, opuestas e inmensas, y completa el triángulo. Y nos habla de un Perú, de un país, de un pasado , un presente y un futuro que son orgullo y esperanza.
Pero también nos dicta una norma: Amemos la tierra que nos da la vida como a nosotros mismos. Démosle nuestro esfuerzo, nuestro conocimiento, nuestros brazos y nuestros pensamientos. Y desde diferentes fronteras luchemos por ella. Y no pensemos jamás que los gobiernos son los únicos que están obligados a cumplir con todo. Pensemos siempre que somos todos los que debemos algo. Y hagámoslo. Sin esperar nada. Sin compensaciones. Y con lealtad.
Por todo lo expresado es que el Automóvil Club Peruano, a pesar de tener que afrontar una disminución de sus recursos provocada por un grave recorte de aporte que el Estado destina para el cumplimiento de las funciones que el encomienda, perfectamente consciente de todo lo que esta competencia representa, no escatimó para realizar y organizar las diferentes ediciones el Gran Premio Caminos del Inca. el éxito que se ha alcanzado, gracias a la generosa colaboración de entidades, personas y muy especialmente de nuestros pilotos, nos tiene que llenar de alegría. Compromete el reconocimiento y alienta a seguir trabajando por el deporte automotor peruano.
Estamos convencidos también que esta apreciación de valores, que exceden el marco de los deportivo del Gran Premio Caminos del Inca, es compartida por la prensa escrita, hablada y televisada, cuyo excepcional apoyo y difusión confirman la comprensión de toda su trascendencia.
No se puede tampoco dejar de señalar que esta magna competencia, por propia gravitación de su importancia, ha ido logrando una mayor participación y vinculación con sectores de actividad como el comercio y la industria y que si se mantiene esta tendencia ella puede llegar a representar una significativa contribución al desarrollo del automovilismo deportivo en el país.
Decimos que hablar del Gran Premio Caminos del Inca, es hablar de una prueba calificada como una de las más difíciles del mundo. No hay que olvidar que los héroes de la ruta tienen que "trepar" hasta los cinco mil metros para intentar la victoria en las diferentes categorías. Su objetivo es que la máquina no se malogre, y su objetivo es también que no suceda nada malo con la máquina humana. El Gran Premio Caminos el Inca ha cobrado muchas víctimas en sus diferentes ediciones.
Quiera Dios que nunca más vuelva a suceder accidentes que enluten al automovilismo deportivo. No queremos que se repita la historia de dolor como sucedió cuando cayeron "Kike" Zúñiga y "Pepo" Llona, entre otros.
Nadie pude negar que para completar los 2,695 kilómetros de recorrido, hay que afrontar serios problemas, y el buen manejo tiene que prevalecer porque de otra manera, el peligro es inminente. Caminos del Inca no acepta errores, y los pilotos son conscientes de ello.
Alguna vez, Alfredo Astengo "El Caballero de las Rutas", comentó que si su auto se iba al abismo, son muchos en la competencia, antes de tocar fondo se morían de hambre los pilotos. Esto da una pauta de lo peligrosa que es la tradicional competencia.