Entre aviones, comidas, prácticas, conciertos y los demás etceteras de la ajetreada agenda de Hilary, ella se tomó un tiempo para conversar.
¿Qué rol tomó en tu crecimiento la música y su disciplina?
Fue muy bueno para mí, creo que no fue algo negativo ni mucho menos. Cada persona de esa edad tiene distintos gustos, a algunos les gustan los videojuegos, a otros tener una vida social activa, o una pasión por la ciencia, las matemáticas. A mí siempre me gustó leer, conocer nuevas cosas y la música llegó en ese momento de una manera muy cómoda. La música es una forma de comunicarse y, como siempre disfruté de eso, fue algo muy natural para mí. Cuando era niña fue más como un hobbie, ya de adolescente fue que entré de lleno al violín. No recuerdo haber tocado violín cuando era muy pequeña, pero tampoco recuerdo no haberlo hecho. Cuando lo retomé fue muy fácil, la habilidad siempre estuvo ahí.
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¿Qué compositor te gusta más?
En realidad no tengo un compositor favorito. Lo que amo de la música clásica es que es muy variada, por eso es muy difícil escoger a un solo compositor, o cinco. Cada compositor encontró algo distinto en la corriente cultural en la que vivió y lo plasma con la música. Es como tener una historia en audio del mundo cultural y encuentro eso fascinante. Lo mismo me pasa si tuviera que escoger a un compositor al que tenga que interpretar. El repertorio de piezas para violín es genial porque existe una gran variedad de éstas. Nunca se te van a acabar las opciones, siempre tendrás algo que tocar, pero tampoco es que sean demasiadas. Lo que pasa es que son conmovedoras. Entonces puedes eventualmente aprender todas las piezas pero toma toda una carrera como violinista para hacerlo.
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¿Qué crees que hace especial un dúo de violín y piano?
Para mí creo que es por la colaboración. Cuando trabajo con una orquesta normalmente estoy una semana con una y a la semana siguiente ya estoy en otro lugar y con una diferente orquesta. Con el piano es muy diferente. Yo llevo trabajando tres años con Valentina Lisitsa, semana tras semana y mes tras mes. Hay una conexión especial y diferente con ella. Trabajar con un piano tiene una calidad de sonido muy diferente, es único. Es difícil pasar de tocar con orquesta a tocar con piano porque tienes calzar con el piano y se supone que no tienes que calzar con la orquesta. Si tuviera que calzar con la orquesta y no con el piano, eso sería fácil, pero es al revés. Es muy retador para mí, de una manera muy positiva.
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¿Has tenido algo de tiempo para conocer Perú?
Ésta vez no lo podré hacer, pero pienso venir en otro momento. Mi sueño es ir a las zonas naturales, bueno, conocer Macchu Picchu. Creo que a veces es mejor ir a lugares que no sean tan populares o donde no muchos vayan.
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¿Qué me puedes decir de lo que vas a tocar aquí en Lima?
Creo que el programa no es tan familiar para el público en general. Si uno se toma la cosa muy seria y dice “tengo que entender, tengo que disfrutarlo”, no es tan divertido. La música que tocaremos está llena de humor, comedia y muchos momentos hermosos en que las personas pueden relajarse y dejar que la música llegue a ellos permitiendo que sea una experiencia individual. Hemos llevado éste repertorio por muchas partes del mundo y la gente ha disfrutado más de lo que normalmente lo hubieran hecho con algo familiar. Esto es porque es un nuevo lenguaje musical, un nuevo mundo, pero basado en cosas que muchos conocen. Es bastante gracioso.
Si quieren saber más sobre Hilary Hahn, pueden ingresar a su página web para seguir sus anotaciones de viaje: www.hilaryhahn.com